lunes, 17 de enero de 2022

ENTREVISTA AL GRAN JOSO

 

Qué mejor forma de inaugurar este año 2022 que poniendo frente a mi grabadora a uno de los grandes historietistas que ha dado este país. Don Josep Solana Zapater, así figura en su DNI, pero todo el mundo le conoce por el acrónimo creado por las dos primeras letras de su nombre y las dos de su primer apellido: Joso. Ser humano entrañable y cercano, generoso en abundancia, alegre y rebosante de energía, así es el creador de Los Cacos de Joso, quien ha demostrado que tiene un sentido del humor envidiable y una de las mejores memorias de España.

 

Aunque dibujó infinidad de historietas (Don Cuplé, Lidia y su hermanito Jaimito, Pepito Almendritos, Blanquita Ese…) para algunas de las mejores revistas y editoriales de la época (Marco, Crisol, Bruguera…), lo suyo siempre ha sido el chiste. Miles y miles de chistes nos han acompañado y nos han hecho reír a lo largo de muchos años. Y es que Joso se atreve con todo, desde un sencillo dibujito de formato más bien pequeño donde hallamos a un individuo solitario a una titánica ilustración protagonizada por mil y un personajes en donde cada uno de ellos desarrolla un gag distinto y, por lo tanto, una situación desternillante.

 

Cierto día de 1982, se lió la manta a la cabeza e hizo realidad su gran sueño de toda la vida: montar su propia escuela de cómic. Este proyecto, pionero en nuestro país, no sólo ha sabido sobrevivir al paso de los años, sino que también ha ido creciendo hasta límites insospechados. Escola Joso, así se llama, cumple este 2022 la friolera de 40 años, así que la publicación de esta entrevista se ajusta como anillo al dedo.

 

No me extiendo más y dejemos que sea el propio Joso, a través de unas cuantas preguntas preparadas a conciencia por un servidor, el que nos llene la mente de recuerdos imborrables e imbatibles al paso de los años. Él es una leyenda viva; él así lo vivió y ahora así nos lo cuenta. Por lo tanto, prestemos mucha atención y no perdamos detalle…  



El gran Joso.
(Imagen: cortesía de Mike Ratera).


JUAN A. ROS: ¿Cómo era su vida antes de consagrarse en el dibujo? ¿A qué se dedicaba?

 

JOSO: ¿Sabes qué pasa? Que como yo empecé tan jovencito, la vida antes de ser dibujante profesional era una vida de juegos con los amigos, como cualquier otro niño. Y ya empecé desde muy jovencito a hacer cómics. Iba al colegio, con los chavales y tal, y cuando llegaba a casa hacía historietas que, luego, al día siguiente, las llevaba al colegio y muchas veces algún profesor me decía: “Oye, hazme otro para mí”. Y como yo no sabía ni que existían las fotocopiadoras, lo volvía a dibujar todo de nuevo, así que imagínate. Y a lo mejor del mismo cómic, que debía tener 3 o 4 páginas, hacía 5 copias, todas iguales. Era divertido. O sea, que siempre he estado dibujando.

 

J.A.R.: ¿Qué opinaba su familia sabiendo que tenían un dibujante en casa?

 

J.: ¡Muy bien, muy bien! O sea, que estaban muy contentos. ¿Sabes qué pasa? Que de jovencito casi ni se daban cuenta. Decían: “Mira, tiene esta facilidad, qué gracia, ¿no?”.

 

J.A.R.: Entonces enseguida se convirtió en dibujante profesional…

 

J.: Así es, empecé muy pronto a poder dibujar ya en plan profesional. Enseguida, a través de un periodista, un tal Enrique Rubio, no sé si tú lo has llegado a conocer, ¿te suena?

 

J.A.R.: ¡Por supuesto! Destacó en prensa, radio y televisión. Fue todo un pionero en Televisión Española. Le recuerdo al frente de varios programas.

 

J.: ¡Eso es! Pues tenía una revista de sucesos que se llamaba ¿Por qué?, y en la última página me dijo: ¡Haga algo!, y se me ocurrió poner Los cacos de Joso. Y fíjate, esos cacos se hicieron famosos porque salían cada semana en la revista. Y a través de este señor, de este periodista, conocí a Federico Gallo, que también era muy importante en el mundo de la televisión, y allí me metieron.







(Imágenes: Todocolección).

J.A.R.: ¿En qué consistía su trabajo para la pequeña pantalla?

 

J.: Empecé a dibujar para un programa que se llamaba Estilo. Luego para otro programa que era de deportes. Después vino aquel programa que se llamaba Reina por un día, ¿te suena?

 

J.A.R.: Empezó a emitirse en marzo de 1964, y está considerado el primer reality de la televisión.

 

J.: Te las sabes todas, ¿eh?

 

J.A.R.: Digamos que vengo preparado (risas).

 

J.: Pues en aquel programa yo hacía los dibujos de todo lo que quería la reina. Si la reina quería ir en carroza, pues yo la dibujaba montada en una carroza, que luego quería ir a ver un espectáculo, pues yo la dibujaba yendo a ver ese espectáculo… En eso consistía mi trabajo, y claro, tanto mi familia como la familia de mis amigos quedaron impresionadas por esto de dibujar por la televisión. Piensa que en aquella época sólo había una, y entonces lo que salía por allí lo veía toda España. Empecé muy pronto a que la gente me conociera y tal. Fue muy divertido.



(Imagen: Carta de Ajuste).

J.A.R.: ¿Recuerda a qué edad entró en la televisión?

 

J.: Pues yo debía tener unos 15 años…

 

J.A.R.: ¿Duró mucho esta experiencia?

 

J.: Hasta los 18. Fue muy divertido y muy apasionante.

 

J.A.R.: Pero nunca abandonó la historieta…

 

J.: Eso nunca. Debía tener unos 16 ó 17 años, más o menos, cuando empecé a dibujar para Mata Ratos, La Risa… todos estos. ¿Sabes qué pasa? Que como hace tantos años, cuando tú me preguntabas cosas sobre la Editorial Marco momentos antes de comenzar con la entrevista, tengo que decirte que no me acuerdo ni del señor Marco ni tampoco cómo era. Sí recuerdo que la editorial era un sitio donde había un olor muy fuerte a tintas de imprenta. Esto sí que lo recuerdo, pero no recuerdo casi nada más. También recuerdo que conocí a unos cuantos de los dibujantes que trabajaban allí: a Raf, a Ibáñez, a algunos de estos, pero la memoria me falla aquí. Porque debía tener unos 15 o 16 años.

 

J.A.R.: Claro, hablamos sobre mediados de los cincuenta, aproximadamente.

 

J.: Claro, claro.


(Imagen: Tebeosfera).


(Imagen: La Burbuja de Alejandro).


J.A.R.: Sigamos en su niñez, en su época de juegos con los amigos. ¿Recuerda cuál fue la primera historieta que dibujó antes de convertirse en profesional?

 

J.: ¿No profesional?

 

J.A.R.: Efectivamente, como aquellas que dibujaba por quintuplicado para el colegio (risas).

 

J.: Esto sí que lo recuerdo. Era sobre un equipo de fútbol. Fíjate, nosotros éramos un grupo que nos divertíamos jugando al fútbol con unos botones. O sea, a esos botones les pegábamos una banderita y cada uno tenía su equipo. ¿Sabes a lo que me refiero? Entonces me acuerdo que yo tenía un equipo que se llamaba Olimpic, e hice un tebeo, un cómic, de la historieta de mi equipo de fútbol. Además, en el cómic todos tenían una cara, un personaje, incluso me acuerdo de los nombres. Estaban el Eric, el Robert… Eran muchos, y a todos les poníamos nombre y yo los representaba jugando con el equipo, incluso les pasaban cosas.

 

J.A.R.: ¿Qué tipo de cosas?

 

J.: A ver… Recuerdo que había un historieta que… que… ¿Qué paso, qué pasó…? Me acuerdo de una cosa que… ¡Ah sí!, que raptaron a dos jugadores de mi equipo y, ostras, el equipo perdía todos los partidos hasta que la policía los rescató. Ya sabes, historietas de estas de chavales. Esta fue mi primera historieta como no profesional.

 

J.A.R.: ¿Y su primera historieta publicada?

 

J.: Bueno, ¿publicado…? No sé si tú sabes la historia. Resulta que Editorial Bruguera tenía a todos los grandes del humor que eran el Peñarroya, el Cifré, el Conti, el Escobar… Toda aquella gente. Y de repente, aquellos se sintieron muy valientes porque se ve que todo el mundo les decía que eran muy buenos y tal, y la Bruguera se quedaba con los derechos. Entonces contactaron con… Por lo que me decías antes veo que tú ya oíste hablar de la agencia publicitaria Crisol. Pues contactaron con este señor y fundaron la revista Tío Vivo. Pero chico, el Tío Vivo… Sí, sí, los primeros números eran estupendos porque claro, estaba dibujado por ellos y, además, se esmeraban mucho. Los dibujos estaban muy bien hechos y tal. Pero la Bruguera, como era muy fuerte, les dijo a los quiosqueros: ¡Eh, cuidao! Este cómic que sale ahora, el Tío Vivo, ponedlo detrás y los nuestros delante… Se refería a sus revistas. Al Pulgarcito, el DDT, todos esos, y oye, fracasó, fracasó, no se vendía, y tuvieron que, con las orejas agachadas, volver a la Bruguera. Imagínate, y encima tuvieron que pedir perdón: Bueno, hemos fallado. Y claro, el dueño de Crisol… Espera, ahora no recuerdo el nombre de este señor. ¿Tú te acuerdas?



(Imagen: Tebeosfera).

J.A.R.: ¡Claro! Freixa JovéJosé María Freixa Jové.

 

J.: ¡Freixa, eso, eso! Bueno, pues éste se quedó solo. Entonces estaba el Enrich. ¿Te acuerdas de uno que firmaba como Enrich, que hacía El Caco Bonifacio? Pues éste se quedó en Crisol. Como no era tan famoso no volvió a la Bruguera, y se encargó de buscar a dibujantes para continuar con el Tío Vivo, que se había quedado sin dibujantes. Entonces, a través de escuelas de dibujo, fue contactando con todos… Cubero, Joso (yo), Pañella… no sé si le conoces.

 

J.A.R.: Vicente Pañella, el creador de Raskalana, aquel faquir tan divertido.

 

J.: Pues éste era un chico que estaba un poco locuelo y firmaba como Pañella el loco. Así pues, todos estos y algunos más formamos de nuevo el Tío Vivo. Entonces yo tenía en la parte de atrás un chiste cada semana que era El Sabio Eureka, y en la parte de dentro salía Lidia y su hermanito Jaimito, y muchos chistes. De forma semanal, cada uno hacía la página central de chistes y bueno, allí estuve muy a gusto durante unos cuantos años.

 

(Imagen: Manga Classics).



(Imagen: Comic-Barcelona.com).

J.A.R.: Y el Tío Vivo llegó a su fin…

 

J.: Recuerdo que cuando yo estaba aún en el Tío Vivo, que fue ya en los últimos momentos de la revista, yo tenía un montón de historietas de estas que te he dicho de Lidia y su hermanito Jaimito. Tenía por lo menos cien o ciento y pico. Y había un señor de la revista Lecturas, porque para esta revista también mandábamos chistes y allí salían publicados, y conocía al dueño. Sí, me parece que era el dueño, un tal Julio Bou, así se llamaba. Y me dijo: “Aquellas historietas que salían en el Tío Vivo, ¿las tienes?” Le dije que sí, y me las compró para publicarlas en la revista Lecturas. Y allí estuvieron saliendo a lo largo de no sé cuántos números, que no eran de página completa, eran de media página, y me hizo mucha gracia porque la revista Lecturas se vende por toda España.

 

J.A.R.: Vamos a conocer un poco más de usted. ¿A qué dibujantes admira y cuáles le han servido de inspiración?

 

J.: El dibujante que más he admirado ha sido un dibujante francés que se llama Sempé.



Sempé en su estudio.
(Imagen: Widewalls).

J.A.R.: ¿Jean-Jacques Sempé?

 

J.: El mismo. Es un dibujante que tiene un poco aquella cosa mía de hacer multitudes. ¿Sabes a lo que me refiero? Pero tiene un humor muy fino y me gusta mucho. Y luego el Sergio Aragonés, ¿tu has visto algo? Pues este también me encanta. Y bueno, hay una información que me comentabas momentos antes de empezar con la entrevista que no sé cómo te has enterado de que un día, al principio de todo, era yo muy jovencito, estuve comiendo con los grandes. Me refiero al Escobar, al Peñarroya, al Cifré… Para mi fue algo inolvidable. Imagínate tú, yo no sabía ni comer en un restaurante. Estaba allí doblado como un caracol sin lluvia. Una cosa… Pero fue muy agradable. Y con el que intimé bastante fue con Peñarroya, que incluso conocí a sus hijas. Y bueno, me tenían a mí como un chavalito, ¿sabes? Decían: “Mira, que aquel dibuja y tal”. Y me tenían como el aprendiz. Incluso hubo una época que en la Bruguera estuve de ayudante. Estaba en el estudio donde estaban los grandes, y recuerdo perfectamente cuando llegó de Madrid el Vázquez. Y le conocí, vaya si le conocí, y hostia qué tío… Siempre cantando y bailando y haciendo tonterías por allí.

 

J.A.R.: Era un tipo muy particular, ¿no?

 

J.: Vaya que si lo era. Cuando yo tenía la revista ésta que era un poco atrevida, después te hablaré sobre ella, nosotros teníamos un día de pago, que era a final de mes, y entonces venía un amigo suyo cualquier otro día y decía: “Mire, es que vengo con el recibo a ver si le pueden pagar porque el Vázquez se ha tenido que ir porque su padre está muy grave, que está en Murcia y tal…” Y nosotros nos lo tomábamos a cachondeo porque ya le conocíamos. “Dígale que vuelva otro día…”

 

J.A.R.: Tengo entendido que llegó a enterrar a su padre unas cuantas veces, ¿no?

 

J.: Sí, sí, unas cuantas veces. Es verdad, es verdad.

 

J.A.R.: Pero a pesar de todo, Vázquez era un genio.

 

J.: Para mí ha sido de los mejores. Todo el mundo ha bebido un poco de él. Los dibujantes de humor hemos bebido un poco de las cosas aquellas que hacía. Por ejemplo, cuando alguno de sus personajes corría, hacía aquella cosa que las piernas se convertían como en una rueda… Hay una cantidad de detalles que los inventó él. Es lo que dices tú, era un genio. Todo un gamberro, pero un genio.



El gran Vázquez.

(Imagen: Amaníaco Ediciones).


J.A.R.: ¿Y después del Tío Vivo y Lecturas?

 

J.: A partir de entonces, mi hermano trabajaba en Publicidad Gabernet, así se llamaba, y conocía a uno de los fundadores del Dicen…, una revista deportiva. Allí había un apartado que era un chiste que, al principio, lo hacía Cifré, un chiste diario de las cosas deportivas y tal. Llegó el momento en que el Cifré se cansó y entonces mi hermano le dijo al Albiach, que era uno de los fundadores del periódico, que su hermano dibujaba, que a lo mejor les podía interesar. Y me presenté y, sí, sí, me cogieron, y entonces estuve casi 10 años dibujando un chiste diario. Cada día, ¿eh?, cada día.



(Imagen: Todocolección).
 

J.A.R.: Entonces debía estar diariamente al corriente de la actualidad…

 

J.: Me acuerdo que tenía que estar siempre pendiente de la radio, de lo que pasaba en el mundo del deporte, y antes no era como ahora, que se envía todo a través de Internet. Tenía que ir allí a dibujarlo. Pero como me gustaba tanto… Para mí aquello era divertidísimo, ir a la editorial, conocer a los periodistas, hablar con ellos… Incluso, a veces, venía algún jugador famoso o algún entrenador y yo también hablaba con ellos. Hasta me hicieron un carnet de prensa con el que yo podía ir a los campos de fútbol con este carnet, entraba a los vestuarios, veía a los jugadores cómo se duchaban, cómo se daban un baño en la piscina que había allí dentro y tal. Era muy divertido, ¿sabes?

 

J.A.R.: ¿Hasta cuándo?

 

J.: Fue una época impresionante. Pasé una época muy buena hasta que, claro, al casarme, ¡ostras!, esto de cada domingo, sobre todo cada domingo, tener que ir a ver el partido de fútbol y luego ir corriendo a hacer la crónica dibujada y tal, hubo un momento que mi esposa me dijo que los domingos son para salir tranquilos y tal. Y lo dejé, y entonces, después de mí, creo que fue el Escobar y, después, el Cubero, los que continuaron con el chiste éste.

 

J.A.R.: ¿Tenía título aquel chiste semanal para la revista deportiva Dicen…?

 

J.: ¡Claro! Aquel chiste se llamaba La Chistera, y firmaba yo. Y entre esto, el Tío Vivo y la tele, pues mira, iba tirando.

 

J.A.R.: ¿Alguna otra batallita televisiva a destacar?

 

J.: Pues mira… En la tele inventé un sistema que era, imagínate, era como una especie de caballete con un cuadro de madera y cristal, pero un cristal de estos opacos, ¿sabes?, de estos que no traslucen. Entonces yo ponía un papel vegetal pegado en el cristal y la cámara de televisión se ponía al otro lado, y dibujaba un chiste con un rotulador. Y claro, era muy divertido porque se veía cómo se iba haciendo, y la gente quedaba asombrada y, al final, aquello acababa siendo un chiste.

 

J.A.R.: ¿Qué ambiente se respira en un plató de televisión? Nunca he pisado ninguno…

 

J.: Esto fue una cosa muy divertida porque tenía que ir allí, a los estudios de televisión, y todo era muy familiar. Recuerdo que mientras que no había programa, íbamos al patio a jugar al fútbol. Todos nos conocíamos, era otro mundo, ¿sabes? Y gracias al Dicen…, los fundadores dijeron: “¡Oye! ¿Por qué no hacemos una revista tipo Codorniz, un poco atrevida, donde salgan unos chistes un poco picantes?” Total, que me nombraron a mí que fuera el redactor de PZ, así se llamó. Me pusieron un despacho al lado de dónde ellos tenían la oficina y yo recibía a todos los dibujantes. Era divertido porque los dibujantes que ya trabajaban para la Bruguera, y que tenían un contrato con ellos, cuando traían los dibujos iban firmados con otro nombre. Allí estaban el Raf, Pañella, Nadal, Enrich, Beltrán, García Lorente



(Imagen: IberLibro).

J.A.R.: ¿Recuerda alguno de estos segundos nombres?

 

J.: El Vázquez, por ejemplo, firmaba como Fontanillas, pero con el mismo estilo que hacía para la Bruguera. Era de risa, ¿no?

 

J.A.R.: Entiendo que al estar dibujando para Bruguera historietas dirigidas a niños y jóvenes, es posible que no se viera con buenos ojos eso de que ese mismo dibujante hiciera también material para adultos. De ahí lo del cambio de firma…

 

J.: Sí, sí. Pero bueno, él ponía Fontanillas y solucionado. Y allí conocí a muchos, por ejemplo, al Jordi Bernet, hijo de Jorge, el de Doña Urraca, que luego estuvo bastante tiempo dibujando a este personaje. Ya te digo, conocí a muchos dibujantes.

 

J.A.R.: ¿Qué ocurrió entonces con el Tío Vivo?

 

J.: Bueno, con el Tío Vivo hubo un momento que la cosa ya se fue diluyendo y entonces me fui a llamar a la puerta de la Bruguera. Allí me cogieron y, bueno, hice bastantes historietas.

 

J.A.R.: ¿Podría mencionar algunas de ellas?

 

J.: Recuerdo que hice historietas de un cazador que iba con un negrito que era su ayudante. Se llamaba Epitafio Perdigón. Luego la Bruguera cogió personajes de publicidad…



(Imagen: Manga Classics).

J.A.R.: Perdón por la interrupción. Llegados a este punto conviene señalar que estamos hablando de mediados de los sesenta, entre 1965 y 1967.

 

J.: Sí, mitad de los años sesenta, más o menos. Pues estaba también Blanquita Ese, que anunciaba un producto de limpieza y bueno, yo cogía a esta niña y hacía una historieta entera. Luego de turrón tenían no se qué de Almendrito



(Imagen: Manga Classics).

J.A.R.: ¡Pepito Almendritos!

 

J.: ¡Sí señor! Pues yo también cogía el personaje y le hacía una historieta. Y luego hacían unos programas por televisión y sacaron la perrita Marilín, que era como una marioneta…



(Imagen: Manga Classics).

J.A.R.: Aquel programa era de principios de los setenta. Cita con Marilín se llamaba, y lo presentaba Herta Frankel.



(Imagen: La Caja de Pandora).



(Imagen: Manga Classics).

J.: El mismo, ¿cómo puedes saber eso? Pues entonces de ésta también hice un personaje. Y hubo un momento que para la Bruguera hacía cuatro o cinco historietas, pero lo mío siempre ha sido, lo que más me ha gustado, es el chiste, y entonces en la Bruguera había una sección que la llamaban Creaciones Editoriales, donde cogían chistes y los mandaban por todo el mundo, y por ahí los vendían. Bueno, ellos los mandaban y las revistas de todo el mundo cogían los que les interesaban, y entonces a ti te pagaban 48 pesetas, de eso sí me acuerdo, y a cambio ellos lo vendían por todo el mundo. Y ya no cobra más, ¿sabes? Era de risa.

 

J.A.R.: Entonces nada de royalties…

 

J.: ¡Nada, nada! Cuando ibas a cobrar, detrás del recibo ponía: “Todos los derechos de los personajes quedan para la Editorial Bruguera, todo era para ellos. Pero ya te digo, como me divertía tanto y me ha gustado siempre tanto el dibujo, pues tenía que proponer ideas. Cogía unos papeles finos que tenía, porque yo ya estaba metido un poco con la agencia de publicidad de mis hermanos, y cogía unos papeles finos de Din A4 y dibujaba las ideas. Y oye, cada semana mandaba 40 o 50 ideas y ellos, supongo que habrás oído hablar del señor… bueno, uno que era muy serio… ¿Tú has llegado a ver la película de Vázquez?

 

J.A.R.: Sí, claro, la del Santiago Segura.

 

J.: ¡Eso mismo! Pues aquí también sale este personaje, el señor Fernández

 

J.A.R.: Señor González

 

J.: ¡Eso, eso!, el señor González, es verdad. Pues yo al señor González le mandaba estas ideas y ellos me marcaban con una señal los que les gustaban y… ¡pim pam!, cada semana hacía la tira de chistes.

 

J.A.R.: Y de todas estas 40 ó 50 ideas, ¿cuántas podían ser aceptadas?

 

J.: Debía ser muy bueno, porque de 40 ó 50, me aceptaban 30, por ejemplo, y las que rechazaban yo me las guardaba. Al cabo de un tiempo, cogía estas mismas que no me habían aceptado, las ponía entre medias de las nuevas, y a lo mejor me las aceptaban entonces. Fíjate qué cosas. Era muy divertido. Y bueno, estuve bastante tiempo en la Bruguera hasta que, claro, con mis hermanos, la agencia se empezó a hacer grande y cogimos algunos clientes muy importantes. Y claro, había mucho trabajo. Entonces yo lo fui dejando un poco. Pero lo de los cacos lo hacía, hacía cosas, pues nunca he dejado de dibujar…

 

J.A.R.: ¿Recuerda cuánto tiempo estuvo en Bruguera?

 

J.: En la Bruguera yo diría que estuve… ¡buf!, unos 5 ó 6 años. Además, en la misma época en la que estaba en Bruguera con el Trant, otro gran amigo mío que colaborábamos juntos, estuvimos dibujando para unas revistas que se llamaban Pepe Cola, Mata Ratos, La Olla

 

J.A.R.: ¿Alguna anécdota graciosa de aquella época?

 

J.: ¡Muchas! Recuerdo que él tenía una moto con sidecar. Yo me sentaba en el sidecar y bajábamos por toda la calle cantando: “¡Somos los más grandes!” Estábamos impresionados de todo el trabajo que teníamos. Lo que pasa, como te he dicho, con la agencia de publicidad yo ya me puse de lleno con mis hermanos. A uno le gustaba mucho lo de la publicidad, pero al otro no demasiado, hasta que dijo que él quería poner una zapatería. Y uno de mis hermanos puso una zapatería y el otro continuó con la agencia de publicidad, y yo pues no sabía qué hacer. Entonces decidí ir a ayudar un poco en la zapatería y otro poco en la agencia.

 

J.A.R.: ¿Cuándo empezó a rondar por su cabeza lo de poner su propia escuela de dibujo?

 

J.: Hace muchos años, siendo yo muy joven, mis padres dijeron: “Oye, a este que le gusta tanto el dibujo, ¿lo metemos en una escuela de dibujo?” Entonces me pusieron en la escuela, pero, ¡ostras!, la escuela de dibujo en aquella época era que te ponían un caballete con un papel grande y una carpeta. Estaba todo lleno de estatuas que tenías que dibujar con carboncillo y ponerles sombras y tal, y a mí esto me reventaba. Y luego también ponían allí unos bodegones con unas manzanas y unas verduras para pintar al óleo y a mí aquello me parecía muy aburrido. Y yo pensé: “¡Ostras, un día tengo que hacer esto!” Yo ya conocía el mundo de la publicidad porque antes de estar con mis hermanos estuve de aprendiz en una agencia de publicidad en la que había, por lo menos, unos 15 dibujantes, y claro, yo veía cómo dibujaban, que estaban en unas mesas inclinadas, y lo hacían con tinta china, con pinceles, con colores… Y yo decía: “¡Ostras!, esto hay que aprenderlo en algún sitio, ¿no?” Y desde siempre he tenido la idea de que algún día pondría una escuela como a mí me gustaría.

 

J.A.R.: ¿Cuándo supo que había llegado el momento de ponerse manos a la obra?

 

J.: Cuando mi hermano salió. Teníamos unos pisos y se fue de allí, porque las agencias de publicidad, no sé si tú lo sabes, siempre han tenido que tener una buena imagen, ¿sabes?, con una escalera, un ascensor y tal, y donde estábamos nosotros había una escalera un poco vieja. Entonces dije: “¿Sabes qué? Como aún tengo estos pisos, voy a poner una escuela”. Y empecé con amigos míos que siempre me decían: “¡Oye!, que tengo un hijo al que le gusta el dibujo, ¿por qué no le ayudas y le enseñas un poco?” Y empecé con esto, a coger a estos amigos, a estos hijos de amigos, al mismo tiempo que empecé a poner publicidad en el periódico, y mira, empezó a funcionar.

 

J.A.R.: ¿Con cuántos alumnos empezó?

 

J.: Al principio tenía 6 o 7 alumnos. Luego se sumaron otros cuantos, unos 12 o 15 en total, hasta que me decidí a poner un stand en el Salón del Cómic de Barcelona. Y chico, de tener 15 alumnos, de repente tuve 60, y tuve que avisar a un amigo mío que se llamaba Esteban Polls, un dibujante que trabajaba para el extranjero. Le pedí ayuda, y también le pedí ayuda a otro amigo que se llamaba Leandro Blasco y, entre todos, empezamos ya con la escuela un poco más en serio. Aquello empezaba a tener ya un poco de cara y ojos. Y empezamos con la escuela. Cada día teníamos más alumnos, y ya iba saliendo algún alumno que iba destacando. Alguno empezó a dibujar para El Jueves. Pero el dueño de estos pisos donde yo estaba un día me llamó y me dijo: “Oye, me pediste permiso para poner una escuela de dibujo y yo pensaba que habrían unos 6, 7 o 10 chavales. Pero es que ya tienes 70 u 80 y los vecinos se quejan y tal”. Y como él tenía la sartén por el mango me dijo que me tenía que marchar.

 

J.A.R.: Intuyo que esta marcha obligada fue para bien…

 

J.: Y fue una suerte, sí. Fue una suerte porque con el chaval que ya me ayudaba, que llevaba un poco la contabilidad, y el hermano de Esteban Polls, que luego ha sido el que ha seguido conmigo y que ahora es el Jefe de Estudios, Josep María Polls, no sé si tú habrás oído hablar de él, pues estuvimos buscando hasta que encontramos, en una calle por Sants, también en Barcelona, una fábrica de lámparas que estaba hecha una birria y tal. Pero bueno, a todos nos gustó el espacio. Tenía unas escaleras, unos techos altos… Y nos pusimos manos a la obra e hicimos una cosa muy divertida y muy bohemia. Hicimos un montón de dibujos por las paredes. Y allí empezó la escuela ya en plan serio, porque al cabo de un par de años propusimos que teníamos que hacer un curso que fuera como una carrera, que los alumnos se estuvieran preparando durante 4 años y que para entrar tuvieran que hacer un examen. Y al cabo de 4 años que salieran muy preparados de aquí. Y esto fue una suerte porque la noticia corrió como la pólvora.

 

J.A.R.: Y la escuela entonces siguió creciendo…

 

J.: Se habló de ello en el mundo del cómic y allí venían chavales que ya tenían su gracia, y claro, al estar allí dibujando entre ellos y con los profesores que yo tenía y tal, pues salían muy bien preparados. De la escuela ha salido gente, no sé si tú te habrás enterado, pero ha salido gente muy buena que ahora está ganándose la vida y que cobran muy bien.

 

J.A.R.: Con ese aumento de alumnos en masa imagino que la antigua fábrica de lámparas no tardó mucho en quedarse pequeña.

 

J.: Así es. Tiene gracia, ¿eh? Además, la calle no era muy transitada, eso junto a que se nos quedó pequeña la escuela. Entonces cogimos ya una escuela en la calle Entença, que es una calle ancha, y ya montamos una escuela con cara y ojos, hasta hoy en día. La escuela cuenta con todos los servicios que te puedes imaginar. Las clases hasta tienen una especie de aparatos para se renueve el aire y todo.



(Imagen: Emagister).

J.A.R.: Una trayectoria impresionante la de la escuela. ¿Cuántos años va a cumplir?

 

J.: Bueno, la escuela ahora sigue la mar de bien. Pronto hará cuarenta y pico, el otro día contábamos y creo que eran 45 ó 46 años. O sea, que ya tiene solera la escuela.

 

J.A.R.: Entonces… ¿Se fundó sobre el 76?

 

J.: ¡No, no, no! Empezamos en el 82, que si cuentas… A ver…

 

J.A.R.: Son 40 años. Entonces este año estamos de aniversario.

 

J.: ¿Ves? Y yo decía cuarenta y algo, ya me pasaba. ¿Sabes qué pasa? Que los dibujantes somos muy despistados, siempre estamos con lo nuestro y tal y de lo demás no nos fijamos tanto. Y bueno, imagínate, de los profes que tenemos, el Mike Ratera es de los que empezó en la primera escuela.

 

J.A.R.: Él entró allí en el 86, si no recuerdo mal.

 

J.: Sí, sí, sí, es de los primeros profesores. Me parece que es el tercer o cuarto profesor que vino a la escuela. Imagínate si han pasado años. No sé si él te ha hablado que cada año… bueno, menos este año de la pandemia, cada año vamos a un Salón del Cómic en Francia que está en un pueblecito que se llama Angouleme. Pues cada año cogemos dos autocares con alumnos y nos vamos a un albergue de allí, en este pueblecito, y estamos los tres o cuatro días que dura el Salón. Es muy divertido. Además, así se nos brinda la oportunidad de conocer distintas editoriales francesas y muchos chavales están ahora trabajando para Francia gracias a estos viajes. Llevan encima su Book y contactan con editoriales de allí, y mira, les ha ido la mar de bien.

 

J.A.R.: Bueno, pues hemos llegado al final…

 

J.: Pues hasta aquí mi historia…

 

J.A.R.: Joso, ha sido un placer conocerle y haber podido entrevistarle. Muchísimas gracias por todo y no olvide que aquí tiene un amigo para lo que necesite.

 

J.: Pues quedamos así. Un placer.




domingo, 28 de noviembre de 2021

THE PHANTOM: BIGFOOT, SKETCH DE PORTADA, por Joan Boix

 

El 13 de septiembre de 2012 salió a la venta el nº 20/2012 de la revista Fantomen, publicada en Suecia por la editorial Egmont. Fantomen es el nombre escandinavo de The Phantom, el Hombre Enmascarado, héroe de aventuras nacido en 1936 de la mano del guionista estadounidense Lee Falk. La aventura que hoy nos ocupa llevó por título Bigfoot, fue escrita por Falco Pellerin y dibujada por Joan Boix, autor también de la portada.




A su vez, esta misma aventura fue publicada en Australia, tan sólo una semana después de hacerlo en Suecia, en la revista The Phantom. Frew Publications fue la encargada de hacerlo, esta vez, con una nueva portada obra de Antonio Lemos, aunque más que nueva portada, digamos que es un remake de la misma dibujada por Boix.




El 24 de septiembre, esta misma historia fue publicada en Noruega, de nuevo, por Egmont para su revista Fantomet, retomando la portada original dibujada por Joan Boix.




Como curiosidad, esta aventura titulada Bigfoot arranca con la misma imagen ya vista en la portada pero, esta vez, convertida en una gran viñeta inicial.




Sketch original de la portada de Bigfoot con dedicatoria de mi buen amigo Joan Boix.

martes, 14 de septiembre de 2021

(MEGA) ENTREVISTA A MIKE RATERA, PARTE 4 DE 4

 



30ª- Pregunta un tanto dolorosa. ¿Es cierto que, en 2015, estuviste a un paso de convertirte en el dibujante oficial de Tolkien a nivel mundial? ¿Por qué aquel proyecto nunca llegó a materializarse? ¿Sigue la herida abierta una vez pasados los años?

 

Pues no está nada mal como pregunta para empezar esta última parte de la entrevista. A principios de 2015 estaba trabajando en un proyecto de aventuras con trasfondo histórico con un conocido guionista de aquí, para presentarlo a editor francés. Yo no estaba muy convencido de este proyecto, pero lo estaba tirando adelante por respeto al guionista, al que considero un amigo. Y en medio de esto me llama Edu Alpuente, en calidad de agente para proponerme algo alucinante: un proyecto gigantesco que podría representar hacer la versión en cómic de la obra (entera) de Tolkien. Por mucho que os cueste creerlo hasta el día de hoy solamente El Hobbit había sido adaptado en cómic, una obra que data de principios de los 80 con Charles Dixon al guión y dibujada por David Wenzel. En España lo publicó Norma en su época y lo volvió a re-editar cuando se estrenó la trilogía de películas “El Hobbit” de Peter Jackson. Precisamente, cuando Peter Jackson planteó su primera trilogía “El Señor de los Anillos” tuvo que negociar (y batallar) con la empresa que ostenta los derechos mundiales de la obra de Tolkien, la editorial de origen británico Harper Collins, que también tiene los derechos de muchas otras obras literarias clásicas: Agatha Christie, Charles Dickens

 

El hecho era que un editor nuevo que había entrado en Harper Collins y que procedía de la industria del cómic americano, había propuesto hacer novelas gráficas del universo Tolkien. Y la propuesta me llegaba de la mano de Edu porque él ya había trabajado con este editor americano. El proyecto pretendía adaptar cronológicamente la obra de Tolkien, empezando por El Hobbit y continuando con El Señor de los Anillos, etc. Y adaptando el cómic siempre a partir de las novelas, no de las películas. Para asumir este trabajo descomunal, teníamos que formar nuestra propia “Compañía del Anillo” conmigo como dibujante principal, apoyado por otros dibujantes y un equipo de coloristas, grafistas… y, por supuesto, con guionistas anglosajones en cabeza de la cadena de producción. De entrada me pidieron una serie de páginas-test que deberían pasar validación no solo de Harper Collins, sino también por aprobación final del mismísimo Christopher Tolkien, recientemente fallecido, quién tenía la última palabra por ser el heredero universal de la obra de su padre. Como aún no tenían guionistas asignados al proyecto, se me pidió que adaptase tres escenas diferentes de las novelas de El Señor de los Anillos: una escena con hobbits, otra de batalla y otra donde se viesen paisajes de la Tierra Media. Sin problema. He leído más de una vez la trilogía de El Señor de los Anillos y volví a leer una buena parte de La Comunidad del Anillo, que es de donde enseguida decidí sacar las 3 escenas. En el proceso de lectura me di cuenta de que había notables diferencias entre lo que Tolkien describía en sus páginas y la versión cinematográfica de Jackson. Así, desde el primer libro, a Frodo se le describe como casi pelirrojo. Y en una de las escenas que decidí dibujar, la famosa escena del jinete oscuro husmeando al grupito de hobbits poco después de su salida de la Comarca, el paisaje esta descrito en la novela como otoñal, rojizo mientras que lo que vemos en la versión filmada es la vegetación verde profundo del bosque de Nueva Zelanda donde se rodó la escena. Y así bastantes detalles más. Previo al trabajo de las páginas, diseñé un montón de conceptos para los hobbits protagonistas, Gandalf, Saruman y para varios de los guerreros humanos protagonistas: Aragorn, Boromir, Faramir… siempre alejándome de los rasgos de los actores que los han interpretado en la gran pantalla.

 

Aquí os presento a Frodo, el color es de mi amigo Yuri Shepherd que formaba parte de “La Compañía”.





Y aquí veréis más dibujos para los hobbits:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2016/01/tolkien-universe-hobbits.html

 

Aquí dibujos para Gandalf el Gris y Saruman:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2016/01/tolkien-universe-wizards.html

 

Y aquí para los guerreros humanos:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2016/01/tolkien-universe-human-warriors.html

 

Y aquí podéis ver las páginas de la escena de los hobbits con el jinete oscuro, mi dibujo más las versiones color de Yuri Shepherd:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2016/01/the-lord-of-rings-pages.html

 

Y aquí las páginas de las otras dos escenas:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2016/01/the-lord-of-rings-pages-2.html

 

Me consta que nuestro trabajo estaba gustando. Lo demuestra el hecho de que el editor nos estaba planteando las tarifas por página blanco y negro y por página color. Y de los porcentajes que íbamos a tener en concepto de royalties, por la ventas mundiales, traducciones a otros idiomas, etc. Porque como os podéis imaginar los cómics adaptados de Tolkien iban a venderse en todo el mundo. Hacer una obra así podía cambiar mi vida para siempre, yo era consciente de ello.

 

Y cuando estábamos en este punto y ya me entraba vértigo al ser consciente de los años de trabajo que esto podía representar, nos llegó la mala noticia: Christopher Tolkien había vetado el proyecto de adaptar la obra de su padre en cómic. Sencillamente porque a este señor no le gustaban los cómics, ni los videojuegos. Ni siquiera le gustaban las películas que se habían hecho. Yuri y yo cobramos todo el trabajo que habíamos hecho, porque esto era lo pactado. Pero vamos, que os podéis imaginar la cara que se te queda cuando te quitan un caramelo así de la boca. Pero la experiencia me ha demostrado que siempre hay que hacer la balanza. Tengo muy claro que ser el dibujante de Tolkien en cómic te puede dar la fama, cierto. Pero aunque a estas alturas no me asusta un nivel de responsabilidad así, soy consciente tanto de las críticas que puedes recibir por parte de los puristas de Tolkien, como del hecho de que incluso en el mejor de los casos siempre serás recordado por ser el dibujante de las novelas gráficas de Tolkien, con lo que toda tu obra anterior quedará eclipsada. Y no digamos tus posibles proyectos posteriores, que siempre van a ser comparados con lo que hiciste con Tolkien. Y si estuviese haciendo eso, no habría podido hacer otro enorme proyecto como el que ahora tengo entre manos, lo que estoy dibujando ahora asociado al grupo de rock americano A Sound of Thunder y de lo que os hablaré a continuación.

 

En todo caso no sería ni la primera ni la última vez que un proyecto en el que estoy metido queda aplazado o abandonado y años después te llevas la sorpresa de que el proyecto vuelve a ti. Nunca se sabe…

 



31ª- Tu trabajo más reciente, y creo que aún inacabado, es el que estás desarrollando junto a la banda americana de heavy metal A Sound of Thunder. Hablo de Queen of Hell. ¿Qué nos puedes adelantar en primicia de este trabajo y cuándo verá la luz? 

 

Una vez más, la asociación Rock & Cómic que tanto me gusta acabó llevándome hasta el enorme proyecto que estoy haciendo ahora, asociado a la banda heavy metal de Washington DC, los A Sound of Thunder. A todo esto debo decir que tanto Josh Schwartz (el guitarra del grupo) como Nina Osegueda (la cantante) son muy fans de los cómics y que a lo largo de sus 10 años de existencia la banda ha incluido muchos elementos del cómic en los lanzamientos de sus albums. Por ejemplo, su anterior disco It Was Metal se financió mediante una campaña kickstarter que incluía una novela gráfica con el mismo título que adaptaba en forma de cómic cada una de las canciones del álbum. Yo participé en la novela gráfica adaptando uno de los temas estrella del álbum: The Reapers, que a su vez estaba inspirado del himno nacional de Cataluña Els Segadors. Este tema tuvo mucha repercusión mediática y en USA ganó 2 premios Independent Awards. Para la versión del cómic conté con Marc Gras al guión, Diego L. Parada al color y también con mi modelo Seffana de la que me inspiré para el personaje que protagonizaba esta historia, la Reaper Woman.

 

Aquí podéis ver a Seffana como Reaper Woman:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2018/06/els-segadors-reaper-woman.html

 

Aquí las 4 páginas blanco y negro de esta historia corta, ambientada en 1640:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2018/06/els-segadors-pages-wip.html

 

Y aquí tenéis la sangrienta aportación del color de Diego L. Parada para estas páginas:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2018/07/els-segadors-color-pages-wip.html

 

Y aquí podéis conocer a los A Sound of Thunder, en su web oficial:

 

https://www.asoundofthunderband.com/home

 

Aquí tenéis la portada de la novela gráfica It Was Metal, hecha por el gran Dusan Markovic.




Y aquí os presento a la banda, en versión real y en una versión cartoon muy chula.





Y aquí tenéis a Nina Osegueda, la verdadera Reina del Infierno.




Justo decir que la cantante de la banda, Nina Osegueda es norteamericana pero de madre catalana y que mi primera colaboración con ellos surgió casi de inmediato, cuando nos conocimos en las redes. A finales de 2018, los A Sound of Thunder estaban de gira de conciertos por Europa y como ya estábamos medio liados con nuevos proyectos, organizamos una rueda de prensa en Cataluña y así nos conocimos en persona. Fue allí donde acabamos de organizar Queen of Hell, mi nuevo proyecto con ellos. Se trata de una serie de fantasía y terror basada en personajes creados por la banda desde sus primeros discos: el demonio Udoroth (la mascota de la banda, algo así como el Eddie de los Iron Maiden) y La Reina del Infierno, personaje inspirado en la cantante de la banda.

 

Aquí tenéis el vídeo animado de la canción “Udoroth” de uno de sus anteriores discos. Este clip de animación tiene mucho que ver con lo que estamos contando en la serie Queen of Hell:

 

https://www.youtube.com/watch?v=yetRJ9aAyvc

 


Queen of Hell va a ser una serie de cómic en paralelo al nuevo álbum de la banda, cuya grabación se ha ido atrasando debido a la pandemia. Por ahora el cómic está organizado en 3 Actos de 88 páginas cada uno (4 episodios de 22 páginas por Acto) lo que sumaría la animalada de 264 páginas en total. El Acto 1, en el que estoy trabajando ahora, debería lanzarse hacia mitad 2022 mediante una nueva campaña kickstarter.

 

El team Queen of Hell está formado por Rafer Roberts, un excelente guionista norteamericano que publica en editoriales “indies”. Aquí tenéis su web, donde conoceréis las series que hace en EEUU:

 

http://plasticfarm.com/

 

Yo me ocupo de dibujar todas las páginas de la serie y de coordinar el equipo de coloristas: Diego L. Parada y Max, que se acaba de incorporar al team. Nina Osegueda también participa en el proyecto (ella dibuja y pinta muy bien, está creando algunos diseños de vestuario para la serie) y Josh Schwartz ejerce de director artístico supervisando todo el trabajo.

 

Añadiré que me siento muy feliz y enteramente a gusto en Queen of Hell, no sólo por la libertad artística casi total de la que gozo en las páginas y por la confianza que los A Sound of Thunder han depositado en mí, sino sobre todo por el hecho de que estoy asociado a una banda heavy. Porque os confieso que en mi juventud yo era fan irreductible del heavy metal (Judas Priest, Motörhead, AC/DC…) Y a estas alturas de la vida esto me parece un sueño hecho realidad.

 

Aún no os puedo enseñar por aquí demasiadas imágenes de lo que estamos haciendo en Queen of Hell, hasta que lancemos la campaña kickstarter. Pero os puedo presentar a Udoroth, con color de Diego L. Parada y a La Reina del Infierno con el color de Max.

 

Aquí los tenéis.





Y también os puedo presentar este teaser Queen of Hell, con algunas imágenes de las primeras páginas y música de la banda, que hicimos al principio del proyecto.

 

https://www.youtube.com/watch?v=50PeXeCyxlY&list=PL_9qtwa8asQw2lP5mf2XVhnOrVo1cGKFl&index=1

 

32ª- Llegados a este punto, y con casi 40 años de carrera profesional a la espalda, comprobamos que, de todo este tiempo, has trabajado la mitad para el mercado nacional y la otra mitad para el mercado extranjero (franco-belga, en su mayoría). ¿Dónde te han tratado mejor y dónde has tenido mayor reconocimiento?

 

La verdad es que aprendí mucho en esos primeros 20 años de mi carrera, trabajando con los editores nacionales. Así se aprende el oficio, podríamos decir. Pero también es verdad que podríamos definir la primera etapa, la del cómic nacional, como la etapa “blanco y negro” y la segunda etapa sería la del “color” porque desde que estoy en Francia trabajo casi exclusivamente en series o albums a color. Y del mismo modo en que cuando pasas de hacer historias cortas a hacer series ya no dejas la narrativa de formato largo, ocurre lo mismo cuando dejas de hacer obras en blanco y negro para hacer obras a color. Prácticamente ya no hay vuelta atrás. De mis primeros 20 años de carrera lo que sigo conservando hoy en día es la misma ilusión con la que trabajaba entonces, pero con mucho más conocimiento del oficio a todos los niveles. También puedo mirar hacia atrás y ser mucho más consciente de errores que cometí al principio de mi carrera: aceptar trabajos que tal vez no debí haber aceptado, poner demasiadas veces “todos los huevos en la misma cesta” y errores estratégicos o decisiones que debí tomar mucho antes…

 

En mi primera etapa el reconocimiento (relativo) o el éxito (relativo) no creo haberlos alcanzado. O más bien, ni siquiera me importaban. Y de entre todo lo que hice en mis primeros 20 años de carrera me quedo con la breve pero intensa etapa con Toutain, donde me sentí artísticamente apreciado por primera vez en mi vida. En cuanto a reconocimiento eso me ha ido llegando poco a poco, a medida que he ido desarrollando mi carrera en Francia y en USA. Básicamente porque estos dos mercados del cómic son una verdadera industria, ambos. A diferencia de aquí, desgraciadamente, porque las condiciones de trabajo que ofrecen actualmente los editores nacionales a los autores son incluso peores que en mi época. Pero no entraré al trapo con esto. Otro factor determinante que diferencia nuestro mercado de Francia o USA es el que allí puedes participar activamente en muchos festivales y convenciones, de modo que llegas a conocer a tu público, el tipo de lector que acude a los festivales para que le firmes tus obras. Esta relación autor-lector es fundamental, y también es un factor cultural. Por ejemplo, en el mercado franco-belga el cómic está aceptado y reconocido socialmente como producto cultural de primer orden, al mismo nivel que el teatro, la música, la literatura o el cine. Y esto desde hace muchas décadas. Y en cambio aquí, aunque hemos tenido tradición de  historieta y una larga saga de artistas y personajes desde hace tiempo, lo que el público mayoritariamente no tiene es cultura del cómic. Eso se hace muy patente en los festivales donde lo habitual es ese tipo de público al que los autores detestamos particularmente: los que te ven firmando y te vienen con una hoja en blanco para que les dibujes un songoku o cualquier otra cosa, sin saber ni importarles quién eres y que ni mucho menos se van a comprar una obra tuya para que se la dediques. Aunque reconozco que hace mucho que no firmo en España, por lo que casi prefiero no saber si eso ha cambiado o no. Como he dicho al principio de esta respuesta, cuando das el paso al mercado internacional ya no miras hacia atrás. Y no toméis esto como un comentario despreciativo o arrogante. Es que sencillamente es así.

 

33ª- ¿Conservas todos tus originales o alguno se lo ha quedado la editorial por contrato (o por narices)? De los que aún conservas, ¿hay alguno del que nunca te desprenderías aunque te ofrecieran todo el oro del mundo?

 

Buena pregunta, viniendo de un coleccionista como tú. Creo que conservo el 90% de todo lo que he hecho en papel físico, aquí en los cajones de mi estudio. Tengo que dar por perdidas alrededor de 66 páginas de los 3 últimos episodios de Supersoldiers que hice en el 93, que como no llegaron a publicarse se quedaron en el limbo de las oficinas londinenses de Marvel UK y de las que nunca más se supo (no me extrañaría que hayan sido subastadas sin yo saberlo o algo incluso peor…). Nunca recuperé el montón de ilustraciones finales que hice para Spider-Man Mark & See porque supongo que se quedaron todo eso en Random House, en EEUU (ver pregunta 16ª-Parte 2 de la entrevista). Y también perdí las 6 páginas originales de una historieta ambientada en la Guerra de Las Malvinas, que tampoco se publicó y que debió quedarse olvidada en algún rincón perdido de Ediciones La Cúpula. Quitando esto, creo que todo lo demás lo he conservado, menos los originales que voy vendiendo. Porque, claro, también vendo obras mías y hago commissions para clientes. Algo que llevo haciendo desde que trabajo en el mercado internacional hace alrededor de 20 años. Es el momento de hablaros de esta otra actividad, paralela al trabajo en las páginas e ilustraciones. Una de las cosas que más me sorprendió cuando empecé a ir invitado a los festivales franceses fue comprobar que casi todos los artistas vendían dibujos y páginas y que aceptaban encargos de coleccionistas, todo ello en los mismos festivales. Así que poco a poco me apunté al carro. A nivel mercado europeo e internacional existe toda una red de coleccionistas de obra artística que acostumbran a desplazarse a los festivales y eventos, para tratar directamente con los artistas. Conozco personalmente a muchos de ellos, que han pasado a ser clientes que regularmente me encargan commissions y que me piden precios de obra original mía. Generalmente gestiono yo mismo estas ventas y encargos desde este espacio que tengo creado en mi blog, podéis echar un vistazo aquí, veréis muestras de los commissions que hago (A4, A3, A2, blanco y negro, color):

 

https://mikeratera.blogspot.com/p/blog-page.html

 

En mi blog también tengo este espacio para encargos específicamente con Seffana como modelo. Aquí lo podéis ver:

 

https://mikeratera.blogspot.com/p/seffy-moon-art.html

 

 

Aquí tenéis muestras del tipo de commissions que hago.













Esta actividad ha ido aumentando estos últimos años, hasta el punto que me he unido al team de artistas representados por los galeristas Corner4Art para que gestionen una parte de mis commissions y ventas de originales. Aquí podéis ver mi sub-página en la web de Corner4Art:

 

https://corner4art.com/mike-ratera/

 

Y el enlace de la página principal donde podréis ver a todos los artistas representados por Corner4Art:

 

https://corner4art.com/

 

Y aquí me tenéis con algunos de los encargos que hago a través de Corner4Art.







Y firmando tiradas limitadas de prints de mis dibujos, que también hago con ellos.





34ª- ¿A qué dibujante o dibujantes admiras y cuáles te han servido de inspiración? ¿Junto a qué grande del cómic te hubiese gustado trabajar?

 

Yo creo que admiro a cualquiera por el solo hecho de que dibuje, desde un niño hasta una persona octogenaria. Mis alumnos se sorprenden cuando les digo que yo también aprendo de ellos. Porque es muy enriquecedor estar rodeado de energía creativa y ver otras maneras de enfocar el dibujo, la narración, el color. En cuanto a mis artistas favoritos ya he mencionado algunas de mis influencias al principio de esta entrevista, en la Parte 1: desde Alex Raymond y Harold Foster hasta Joe Kubert, Neal Adams, Berni Wrightson, Howard Chaykin… y muchísimos más. Habría que añadir una quinta parte a esta entrevista si tuviese que citar a todos los artistas secuenciales e ilustradores que he tenido y tengo como referencia. En cuanto a la última cuestión de la pregunta, tengo algunos guionistas en mi lista de los grandes con quién me habría gustado trabajar porque de algún modo su narrativa conecta con la mía propia. Por ejemplo Frank Miller y Garth Ennis en cuanto a cómic americano. Y en Europa, como he ido conociendo en persona a muchos guionistas de mercado franco-belga también tengo las preferencias claras de con quién me gustaría trabajar, del mismo modo que también tengo muy claro con quién no volvería a trabajar. Así que me permitiréis que no nombre a guionistas de ese mercado. En todo caso estoy muy contento de mi trabajo actual con el guionista norteamericano Rafer Roberts, en Queen of Hell. Y tampoco negaré que hay un par de guionistas de aquí con los que tengo algo que se podría definir de “asunto pendiente”, por el hecho de haber empezado a plantearnos proyectos que no se han podido llegar a hacer.

 


35ª- ¿Cuál es el personaje que siempre soñaste con dibujar y aún se resiste? ¿Tienes un “proyecto-fetiche” aún no realizado?

 

En mi camino se han cruzado personajes y proyectos que nunca se han podido hacer realidad, como lo de Tolkien con que he empezado esta última parte de la entrevista, o lo de Ghost Rider que comento al final de la Parte 2 de la entrevista.

 

Y aquí es donde entra nada más y nada menos que Geralt de Rivia, otro personaje que he siempre he querido dibujar, desde que leí las novelas, pero que probablemente nunca llegaré a poder hacer. Una vez más, se trataba de adaptar en cómic una saga literaria de género fantasy (las novelas y relatos de Andrzej Sapkowski) conocida mundialmente por los videojuegos The Witcher y sobre todo ahora por la reciente versión televisiva protagonizada por Henry Cavill. Soy muy fan de la saga literaria de Geralt así como de lo que se denomina “Dark Fantasy”, que no es otra cosa que la versión sucia, violenta y desmitificadora de la Fantasía clásica tipo Tolkien. Algo así como el spaguetti-western al western clásico. Y todo esto vino a mí después del encuentro que tuve con Luis García Prado, el editor español de Sapkowski, en mi última visita al Salón del Cómic de Granada hace unos años. Como yo por entonces estaba trabajando en Francia con Soleil, se planteó una posible adaptación para mercado europeo de las aventuras de Geralt en cómic. Debo aclarar que previamente ya se habían hecho cómics de Geralt de Rivia en Polonia, el país original del escritor. Pero era una versión muy poco conocida y de nivel casi amateur. Así que entre todos orientamos el proyecto hacia Francia con Soleil como editor para Europa, contactando también a la empresa polaca que gestiona los derechos de la obra de Sapkowski. Pero surgieron varios problemas que acabaron haciendo inviable el proyecto: en Francia aún no se habían publicado las novelas de Geralt de Rivia (estoy hablando de hace aproximadamente 10 años). El personaje solamente era conocido por los 2 primeros videojuegos, por lo que el interés de Soleil fue más bien tibio. Y el propio Sapkowski tampoco tenía mucho interés en que se hiciesen cómics de su saga.

 

Así que, entre una cosa y la otra, la negociación se estancó. Finalmente, hace unos años han sido los americanos (Dark Horse) quienes han producido los cómics The Witcher.

 

Me he podido desquitar un poco dibujando a Geralt y a Ciri en unas dedicatorias recientes. Aquí podéis ver estos 2 dibujos.





En cuanto a mi “proyecto fetiche”, que no es otra cosa que un proyecto en el que uno cree firmemente pero que no acaba de encontrar ni el editor ni el momento adecuado para que pueda hacerse, os hablaré de Ithaqua, un proyecto de serie que creé hacia 2012 y pensado para publicar en Francia, ya que lo escribí directamente en francés. Ithaqua es un proyecto de serie en 3 tomos ambientado a mitad del siglo XVIII en Québec, en la guerra entre ingleses y franceses y sus respectivas tribus indias aliadas, un entorno que conoceréis por películas como “El Último Mohicano” para que os sea fácil de situar. Pero Ithaqua no es una serie histórica o de aventuras. La época y el lugar son solo el trasfondo de una historia de terror, donde mezclo el horror cósmico lovecraftiano con elementos de mitología india en una trama oscura y siniestra protagonizada por Hawkeye, el personaje principal de El último Mohicano, en una aventura crepuscular posterior a los hechos narrados en la novela clásica de Fenimore Cooper. En la primera versión del proyecto, en 2012, desarrollé a los personajes principales y secundarios, estudios de los decorados… para presentar el proyecto a una editorial de las grandes. Pero enseguida pude comprobar lo reacios que son los editores franceses a aceptar que un dibujante sea también el guionista. Y no solamente por encasillamiento del rol de cada uno (el guionista escribe, el dibujante dibuja), sino sobre todo por el tema de las ventas porque en el mercado franco-belga los guionistas tienen un status reconocido, basado en las cifras de ventas de sus series. Dicho de otro modo, tener a determinado guionista en la serie garantiza una cantidad aproximada de ventas lo que permite a este tipo de editores tener bastante clara la rentabilidad de la serie antes de firmar contrato. A la vista de esto decidí dar un giro estratégico al enfoque del proyecto. Ya que no se confiaba en mí como guionista, decidí buscarme un guionista francófono para que desarrollase el proyecto a partir de mis ideas. Llegué a contactar a dos guionistas que trabajaban en equipo y que además son del Canadá francés, de la misma región donde sitúo la acción de Ithaqua. Eso me pareció ideal porque ellos ya trabajaban para una editorial de las grandes y además conocían el dialecto “québécois” que se habla allí desde la época en que transcurre mi historia. Inicialmente parecía que íbamos a entendernos bien, pero poco después de empezar a trabajar con ellos pude constatar que estaban llevando el argumento más y más del lado histórico, alejándose cada vez más del concepto de horror cósmico original. Y esto no me gustaba, porque el proyecto se parecía cada vez menos a lo que yo quería hacer. Al final corté con estos guionistas. Y no solo eso, sino que me preocupé de registrar legalmente Ithaqua a nombre mío, en doble versión español y francés, para evitar cualquier intento de apropiación del proyecto por parte de los guionistas, algo que efectivamente intentaron hace unos años. Así que he dejado reposar el proyecto unos cuantos años, hasta que hace alrededor de un año me llega la propuesta de mi editor francés Idées Plus para desarrollar Ithaqua en los 3 tomos que inicialmente yo quería, más posterior edición integral (los 3 tomos juntos) + un nuevo artbook de la serie… así que espero que mi “proyecto fetiche” acabe viendo la luz algún día, aunque ahora estoy comprometido a tope con Queen of Hell y no puedo plantearme nada más por un tiempo.

 

Dado que tengo el proyecto registrado a nivel de los derechos, no tengo ningún inconveniente en que veáis todo esto. Aquí tenéis los diseños de 2012 para el decorado principal de la serie:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2014/06/scenery-concepts.html

 

Aquí tenéis a la protagonista, interpretada por Seffana, y otros personajes. Las versiones color son de Yuri Shepherd:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2014/06/characters-search-1.html

 

Aquí soldados británicos y franceses, versión 2012 con color de Yuri Shepherd muchos de ellos:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2014/06/characters-search-2.html

 

Y aquí tribus indias, las versiones color digital son también de Yuri:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2014/06/characters-search-3.html

 

Y aquí podéis ver nuevos bocetos para la protagonista (siempre Seffana) hechos hace menos de un año para la posible edición futura con Idées Plus. En este caso el color lo he hecho a mano, para ir definiendo los nuevos conceptos para cada personaje:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2021/06/ithaqua-new-characters-search.html

 

Y aquí tenéis nuevos bocetos a color para los protagonistas de la serie:

 

https://mikeratera.blogspot.com/2021/06/ithaqua-new-characters-search-2.html

 

Y aquí podéis ver alguno de los nuevos diseños.







36ª- ¿Dibujo tradicional (lápiz y papel) o digital?

 

Al estilo Blade Runner podría decir algo así como que “no le rezo al dios de la tecnología”. O sea, que como soy de la “Vieja Escuela” lo hago todo sobre papel. Porque además, como he ido explicando a lo largo de esta entrevista, una página o una ilustración hechas sobre papel físico siempre tendrán el valor añadido de cara a la cotización que puede llegar a tener un original, cotización que nunca llegará a tener una versión digital electrónica. Yo nunca dibujaré desde una tablet ni nada parecido, eso no me produce ningún placer comparable a lo que puedo hacer con el lápiz sobre el papel. Ni me gusta ni me interesa. Y lo mismo en cuanto a encargos para clientes coleccionistas: solo hago commissions en papel físico, ya sean en blanco y negro o a color acuarelas. No haría commissions digitales a bajo precio, para el tipo de cliente que paga un print para imprimírselo. Otra cosa, técnicamente hablando, es el trabajo con coloristas digitales para editoriales. Precisamente os hablo del tema coloristas en la siguiente pregunta.

 


37ª- ¿Tienes tu propio equipo de coloristas o, por el contrario, son impuestos por la editorial?

 

Mi trabajo con coloristas digitales, del que os he ido hablando a lo largo de la entrevista, se podría explicar así: mis primeros trabajos en Francia (King Kabur, Bad Legion) los hice con coloristas que me ponían los editores. Y me entendí muy bien con ellos pero también fui rápidamente consciente de que cada vez que firmaba para una nueva serie tenía que preparar a los coloristas que me asignaban para que se adaptasen a trabajar con su color sobre mi trazo de lápiz como arte final, sin entintado. Y eso pide tiempo, energía y paciencia, para explicarlo todo “desde cero” a cada nuevo colorista con el que me tocaba trabajar. Entonces fue cuando decidí preparar a mis propios coloristas para que ya estuviesen “entrenados” para trabajar conmigo antes de proponerlos a cualquier editor para el que tuviese que hacer un nuevo álbum. Además, tener mis propios coloristas me permitía abarcar más trabajo en el mercado francés, y también en el americano. Y como mi trabajo como profe en Escola Joso me permite estar en contacto con mucha gente joven con talento, de ahí han salido una serie de coloristas a los que he ido preparando a lo largo de estos años, en una primera etapa para trabajar conmigo en ilustraciones, series y proyectos y para que luego puedan abrirse camino trabajando con otros artistas y editores de mercado francés y americano. Preparar a alguien de este modo pide tiempo, dedicación y confianza mutua. Es algo muy rollo maestro Jedi/joven Padawan. En serio, a veces se tardan años en preparar a un colorista, a base de hacer pruebas y más pruebas a fondo perdido hasta que llegan los primeros trabajos pagados. También se arriesga en proyectos que no siempre salen adelante. Y otras veces el editor no acepta a los coloristas que les propones. Y todo esto, lo de preparar a un colorista, sacando tiempo de tu propio trabajo en la serie que estás haciendo. Sí que he preparado solamente a un pequeño grupo de coloristas, con un promedio de 4 o 5 años de dedicación para cada uno de ellos, en la etapa de “entrenamiento”. La primera colorista que preparé fue Max (Yolanda Bayo), de quién habéis visto muchas imágenes de nuestro trabajo juntos en la Parte 3 de la entrevista. Con ella como colorista hemos hecho portadas para las ediciones de Kabur con Hexagon Comics en Francia, la versión color de la historia-prólogo Witchfinder para la edición americana en la revista Heavy Metal, el tomo 1 Le Chant des Elfes con Soleil, color para pósters y ediciones limitadas en Francia y Bélgica, la portada para la re-edición de mi serie Broadway y en los últimos años un montón de páginas e ilustraciones para mi editor francés Idées Plus, del que Max se ha convertido en la principal colorista. Y ahora volveremos a trabajar juntos en Queen of Hell.

 

Aquí tenéis una amplia muestra de mis trabajos con Max como colorista:

 

https://mikeratera.blogspot.com/search/label/Max

 

Y aquí podéis ver esta ilustración mía pintada por Max para una edición con Idées Plus, uno de nuestros trabajos más recientes, aún inédito.




Otra colorista a la que preparé es Nuria Sayago, nacida en Buenos Aires y que cuando la conocí vivía en Barcelona. Con Nuria hemos hecho un montón de ilustraciones Fantasy para ir afianzando su color con mi dibujo. Entre sus trabajos publicados conmigo están las ilustraciones del portfolio Seffana Vampirique, todo el material extra que se hizo para la edición holandesa del álbum Kabur the Red Star, portadas como la que hicimos para Game of Thrones y otros trabajos que habéis visto en la Parte 3 de la entrevista. Desde hace años, Nuria se ha convertido en una cotizada colorista en Francia con su trabajo color para Delcourt, Soleil y otras editoriales.

 

Aquí tenéis una buena muestra de su trabajo como colorista conmigo, con Thierry Gioux y con otros artistas franco-belgas:

 

 https://nuriasayago.carbonmade.com/

 

Aquí podéis ver nuestro último trabajo juntos, aún inédito: la portada del integral Le Chant des Elfes pendiente de publicación con Éditions Falba.




También he trabajado mucho con otro ex alumno mío, Yuri Shepherd, que hizo el color de la portada y una parte de las ilustraciones Seffana Vampirique así como el color para pósters y ediciones limitadas y que además se la ha jugado conmigo en un montón de proyectos. Hemos trabajado juntos en libros colectivos para Idées Plus donde también ha trabajado en otros libros con otros autores de la editorial. Además de colorista, Yuri es ilustrador y artista concept art.

 

Aquí tenéis una buena muestra de su trabajo como ilustrador:

 

https://yurishepherd.artstation.com/

 

Otro de mis principales coloristas actuales es Diego L. Parada, también ex alumno. Con Diego hemos trabajado inicialmente en varios libros con Idées Plus, haciendo portadas, ilustraciones y páginas. También ha trabajado conmigo en las portadas para los relatos de terror de Andrés Abel y en portadas para grupos de rock metal, incluido prácticamente todo lo que hasta ahora he hecho con mis actuales socios americanos, los A Sound of Thunder. La mayor parte de todo esto lo habéis visto en la Parte 3 de la entrevista.

 

Actualmente Diego es un colorista muy solicitado en Francia, aquí podéis ver su portfolio con sus trabajos de color más reciente:

 

https://www.behance.net/genusgraph

 

También he hecho colaboraciones de color con otras dos ex alumnas mías: Krol Sánchez (Carolina Sánchez) que trabaja principalmente en el sector del video-juego. Aquí tenéis una muestra de su trabajo como concept artist:

 

https://www.artstation.com/krol_sq

 

Y con Miren Pijuan cuyo trabajo como ilustradora y colorista podéis ver aquí, en su web:

 

https://www.minxustudio.com/

 

También he trabajado con DC Alonso, un colorista del País Vasco, aunque a él no le tuve en etapa de “entrenamiento”.

 

Aquí podéis ver unos cuantos trabajos que hemos hecho juntos, para EEUU y Francia:

 

https://mikeratera.blogspot.com/search/label/DC%20Alonso

 

No descarto preparar a algún nuevo colorista. Ahora mismo hay algo así en marcha, pero aún es pronto para hablar de ello. Pero puedo decir que tengo gente de confianza y de mucha calidad para afrontar cualquier desafío de trabajo que surja.

 

38ª- Para terminar, y dados los tiempos que corren, ¿se puede vivir sólo de dibujar historietas o hay que buscarse otras alternativas complementarias?

 

Voy a daros una respuesta en un sentido amplio, porque una cosa es el status de los autores consagrados que llevan décadas publicando y otra cosa son los aspirantes a trabajar en este oficio (algo me dice que esta última pregunta va más bien dirigida a los aspirantes). Pues bien, hacer del cómic o del dibujo no solo tu pasión sino tu modo de vida, esto requiere tener tus objetivos muy claros y además poner todo el esfuerzo de tu parte para alcanzarlos. En esencia, esto es lo que siempre he tratado de inculcar a mis alumnos, generación tras generación. Y como he comentado en una de las primeras preguntas de la entrevista, son los primeros años del recorrido artístico los que determinan si continuarás en esto o no. No depende solamente de tu talento. El factor suerte y tu capacidad de adaptación a diferentes tipos de trabajo son también determinantes.

 

Creo que hoy en día, el artista “ideal” sería algo así como un “todo-terreno” capaz de dibujar de todo, desde estilo humorístico hasta realista. Y capaz también de dibujar y pintar tanto a mano como digital. Y que sea guionista también. Y que tenga un porcentaje de diseñador gráfico. Y que sepa hablar inglés y francés. Que reúnan todo esto, amigos, hay muy pocos. Porque en general tendemos a especializarnos en un estilo y en un determinado género. Así que paciencia, que la personalidad artística no consiste en “copiar y pegar” de otros artistas. Se va evolucionando de un trabajo al siguiente, con el paso de los años. Y lo de compaginar otros trabajos no solo es lícito sino además necesario. Me refiero a diferentes trabajos artísticos, claro. Pero también conozco a guionistas o dibujantes profesionales que hacen trabajos “normales”, de oficina y otros, por aquello de tener hijos o una hipoteca que pagar cada mes. Ya me entendéis.

 

Os preguntaréis: ¿Realmente se puede vivir de dibujar cómics? Pues por supuesto que sí. La mayoría de los autores con recorrido profesional vivimos de esto. Unos mejor que otros, claro. Pero la clave es acceder al mercado internacional y hacerte un nombre. Y para llegar a esto tienes que saber funcionar haciendo trabajo tanto de creación como de encargo. Y si en determinadas épocas tienes que hacer más trabajo de encargo que otra cosa, pues como que también se puede vivir bien de ello (egos aparte).

 

Mike, mil gracias por tu atención e infinita paciencia. Ha sido un placer conocerte, poder charlar contigo y haber hecho juntos esta entrevista, la cual, llega a su fin tras 38 preguntas divididas estratégicamente en 4 partes. Pero como bien sabes, lo nuestro no acaba aquí. Todo lo contrario. El tándem Ratera/Ros seguirá unido y en activo por los siglos de los siglos y hasta el fin de los días. Por lo tanto, manos a la obra… Un abrazo.

 

Por mi parte sólo me queda agradecer, y mucho, a Juan Antonio por haberme planteado esta entrevista para su blog, que luego se ha convertido, con su complicidad, en “La Madre de todas las Entrevistas”. Espero que a los que hayáis tenido la santa paciencia de leer las 4 partes os haya parecido al menos interesante, sobre todo en cuanto a información útil acerca de cómo se trabaja en este sacrificado oficio de dibujar tebeos. ¡Un gran abrazo a todos y hasta pronto! Y prometo responder a toda pregunta que me dejéis por aquí.