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sábado, 30 de enero de 2016

DE TIEMPOS REMOTOS: VIERNES 13



Con este álbum que dibujé en 1998, plasmé sobre el papel mi debilidad por el cine de terror. Esta historia supuso para mí un radical cambio de estilo, dejando a un lado el trazo humorístico que siempre había estado presente en mis páginas y decantándome por un estilo más serio, que es el que, realmente, esta historia requería.

Aquí me permití el lujo de reinventar aquella película de culto que es Viernes 13, desarrollando una historia propia (nada que ver con la original) con un argumento tan simple como sanguinario. El protagonista absoluto es Jason Voorhees (el psicópata de la película a la que traté de homenajear), quien siembra el terror y la muerte allí por donde pisa, descuartizando a diestro y siniestro sin mostrar el menor arrepentimiento.

Ésta iba a ser una historia larga (de hecho, lo es), cuya última página acabaría en continuación para seguir con las peripecias del señor Voorhees en un segundo álbum. Pero, como ya era por costumbre en aquel tiempo, los nuevos proyectos brotaban sin descanso y las nuevas ideas empujaban más que las ya existentes. Y claro, al final, ocurrió lo inevitable; después de 60 páginas y mucha sangre derramada, Viernes 13 fue aparcada para siempre, pese a contar con la absoluta admiración de mis compañeros de instituto y de varios amigos. Pero sus halagos y fanatismo por mi obra no fueron suficientes como para animarme a continuar con las matanzas de Jason. Tal vez, las repetitivas situaciones de la historia, que siempre se lo ponían en bandeja al asesino de turno para que despedazara a sus víctimas sin mayor esfuerzo, tuvieron su parte de culpa, sin olvidar lo ya mencionado: el ansia irrefrenable por llevar a cabo otros nuevos proyectos. No obstante, dejé un legado de 60 páginas a todo color (exceptuando las últimas) cargado de terror, suspense y situaciones tan disparatadamente brutales como sanguinolentas.







































sábado, 2 de enero de 2016

DE TIEMPOS REMOTOS: DYNAMITE HEADDY



Tercera entrada dedicada a desempolvar aquellos antediluvianos trabajos realizados por un servidor en una época muy, pero que muy productiva, que me sirvió de escuela para forjarme en el dibujante que hoy soy. Cientos y cientos de personajes, de distinta naturaleza y religión, fueron llenando mis páginas a un ritmo de vértigo a lo largo de unos años en los que las ideas y el tiempo para llevarlas a cabo caminaban juntos de la mano.

Hoy redescubro una serie que incluso yo había dado por perdida. Dynamite Headdy no fue un personaje mío, sino que lo cogí prestado de un videojuego bautizado con el mismo nombre. Puesto a la venta por la todopoderosa Sega en 1994, quedé tan fascinado por el mundo que en él se plasmaba que decidí realizar mi propia versión y trasladarlo al papel en esta historieta que, debido a la sobrecarga de trabajo que soportaba en aquella época, quedó inconclusa triste e irremediablemente.

Headdy es un individuo que se defiende de sus enemigos lanzándoles su propia cabeza, la cual, flota sobre sus hombros como por arte de magia sin ningún nexo de unión a su cuerpo. El malvado Dark Demon (siempre tiene que haber alguien que meta el dedo en la llaga) tratará de hacerle la vida imposible, capitaneando a su temido ejército de marionetas para lograr acabar con la vida de Headdy, su principal objetivo. Al final de la historia, como es lógico, el protagonista logra derrotarles y proclamarse vencedor.

Esta historieta fue realizada en 1996, a la temprana edad de 15 años. Al quedar inacabada, desconozco de cuántas páginas hubiese estado compuesta, pero, viendo los formatos que utilizaba en aquella época, bien pudo constar de 44 o 56 páginas. La historia que en ella se relataba era bien sencilla: Muldk inventa una máquina del tiempo para trasladarse a cualquier lugar o época, pero, debido a un fallo de última hora, todo sale mal y sus planes se vuelven a la inversa. Es decir, el cacharro en cuestión actúa como un túnel del tiempo para trasladar desde cualquier espacio y tiempo hasta su mundo. Uno de estos improvisados viajeros es el propio Headdy, quien se luce ante la atónita mirada de estos dos mostrando algunas de sus cualidades y métodos de lucha. Pero Headdy no viaja solo. Su acompañante no es otro que su peor archienemigo Dark Demon, quien emplea a sus temidos y diabólicos muñecos para aniquilar a nuestro héroe.

Todo esto quedó narrado en 6 páginas y media, pues la número 7 jamás se terminó, dando por zanjada la historia. Una pena; volviéndola a leer ahora, en nuestros días, después de mucho tiempo, me he dado cuenta de que hubiese resultado un gran álbum digno de haber sido completado.  



















sábado, 24 de octubre de 2015

DE TIEMPOS REMOTOS: LAS AVENTURAS DE NICK CANTO



El mencionado personaje nació en 1995, protagonizando surrealistas y divertidas historietas cortas de una única página. Con el tiempo, y cumpliendo con mi deseo de realizar una aventura larga, lo trasladé del humor (género en el que siempre se había movido con cierta soltura) a la acción y el suspense. Comprendo que éste fue un cambio un tanto radical, pero que vino muy bien a la hora de renovar al personaje. Así nació el tomo Las aventuras de Nick Canto, de 56 páginas, dibujado entre finales de 1995 y principios de 1996 y compuesto por 14 capítulos de 4 páginas cada uno, siempre acabados en continuación para enlazar con el episodio siguiente.  

Como cabe esperar en toda historia de acción que se precie, siempre tienen que haber buenos y malos para que las persecuciones y los tiroteos estén asegurados. Aquí, estos últimos estaban encarnados por el Doctor Funk (un villano con insaciable sed de sangre al que no le vemos el rostro hasta el final de la historieta y que hará lo imposible por acabar con su archienemigo Nick Canto), su secuaz, Hatshon (que actúa siempre bajo las órdenes de su superior como si fuese su sombra), y otro malo malísimo que se une con posterioridad a esta banda de malhechores y del que nunca se menciona su nombre. Este último tiene la peculiaridad de ser un maestro en el arte del disfraz y, además, goza del don de la inmortalidad. ¿Quién da más?

Al coger este álbum entre mis manos después de tanto tiempo encerrado en el interior de una caja de cartón, sentí una enorme necesidad de volver a leerlo. Han pasado 20 años desde que lo dibujé (que se dice pronto), y había olvidado casi por completo el argumento de tan sugerente historia. He de confesar que pasé un rato la mar de a gusto redescubriendo lo que se encerraba en aquellas páginas que empiezan a oler a antiguo. A pesar de haber sido realizado a mi temprana edad de 14 años, debo reconocer que hay momentos en los que la tensión y el suspense están muy bien logrados.

Como dato anecdótico añadiré que me propuse hacer un segundo tomo que continuara con esta aventura, pero éste quedó interrumpido tras el tercer o cuarto capítulo. Hoy me arrepiento de no haberlo acabado. 




































domingo, 30 de agosto de 2015

DE TIEMPOS REMOTOS: PEPE PIRÚLEZ



Dentro de esta sección que hoy comienza, me he propuesto ir exponiendo algunos de mis primeros dibujos, aquellos que forjaron mis inicios y me ayudaron a moldearme como el mediocre dibujante que soy.

He estado tentado, en más de una ocasión, en mostrar públicamente estos primeros trabajos, pero, al recapacitarlo dos veces, siempre he desechado esta idea porque pienso que no están (ni por asomo) a la altura de todo lo hasta ahora publicado. Es hoy cuando he conseguido reunir el valor suficiente como para hacerlo y, no sólo eso, sino que ésta tiene que ser una sección que debe ser actualizada con frecuencia con la intención de desempolvar cuántas más páginas mejor.

Para poner al lector al corriente sobre mi (cada vez más larga) carrera como dibujante (qué bien suena lo de carrera), es más que recomendable repasar esta entrada que publiqué hace algún tiempo, en la que intenté resumir toda mi trayectoria recopilando gran parte de aquellos primitivos trabajos que guardo como oro en paño, pues arrastran consigo una buena parte de mí. Si pincháis sobre el enlace accederéis a la mencionada entrada: http://elblogdejuanantonioros.blogspot.com.es/2011/10/30-anos-no-son-nada-pero-dan-para-mucho.html

Una vez puestos al día, ya estáis en disposición de poder comenzar a disfrutar de los contenidos de esta novedosa sección. Quisiera advertir que los dibujos que veréis expuestos en este apartado fueron elaborados hace muchos años, cuando el hombre aún vivía en las cavernas y la invención del papel era ciencia ficción en toda regla.

Esta sección abarcará algunos de aquellos trabajos que realicé durante mi más tierna infancia y parte de mi menos tierna adolescencia, durante la cual, me fui apartando, progresivamente, del mundo del cómic hasta arrinconarlo por completo durante casi 12 años. Por suerte, cuando uno logra sentar la cabeza (con esto no quiero decir que lo haya conseguido) y recapacitar sobre su pasado, presente y futuro, es, a partir de ese instante, cuando se intentan corregir algunos errores cometidos (los que aún tienen arreglo) y retomar caminos que se han ido quedando olvidados.

Aquí podréis disfrutar con (y de) mis primeros personajes y mis primeras series, de las que presentaré algunas imágenes para el uso y disfrute de todos. Muy pocos han tenido el “privilegio” de poder ojear estas páginas que siempre han permanecido ocultas en mis archivos hasta hoy, día que he decidido mostrarlas públicamente.

Dicho todo esto (de obligada redacción), acomódense frente a sus pantallas y dispónganse a saborear de esta primera entrada.

En los años noventa, era muy dado a dibujar páginas de personajes ajenos a los míos. Los que más protagonismo tuvieron en mis trabajos de esa época fueron Mortadelo y Filemón, de los que llegué a crear varias aventuras largas de 44 páginas e infinidad de historietas cortas. Luego, otros personajes de Francisco Ibáñez también se atrevieron a pasar por mis manos, pero siempre, en un número de páginas mucho más reducido. Pero mis historietas no siempre estaban protagonizadas por personajes ajenos; entre tantos Mortadelos y Filemones, también sacaba tiempo para crear (en masa) los míos propios.

En uno de esos paréntesis nació Pepe Pirúlez, personaje que no dejaba de hacer de las suyas sin mediar palabra. Ligeramente inspirado en Don Celes, continué con la esencia de las peripecias del personaje creado por el periodista y humorista bilbaíno Luis del Olmo Alonso (más conocido como Olmo), pero llevándomelas a mi terreno. Trazadas directamente a bolígrafo, y teñidas con rotuladores de colores, el que esto escribe realizó la friolera de 348 tiras cómicas (aunque puede que la numeración esté mal, de ahí la existencia de huecos) protagonizadas por el señor Pirúlez que, más tarde, recopilé en un tomo. Aunque este volumen está fechado en 1997, las aventuras de Pepe Pirúlez fueron creadas algunos años antes, probablemente, en 1994.

Con trabajos como el presente, un servidor se curtía en el mundo de la historieta a la prematura edad de 13 años. ¡Cuántos y qué bonitos recuerdos!