sábado, 22 de octubre de 2016

LOS SERIALES DE IBÁÑEZ: 7, REBOLLING STREET



Siguiendo la misma línea marcada en la última entrada de este blog publicada dentro de esta sección encargada de recopilar, si no todas, la gran mayoría de las series creadas por Francisco Ibáñez a lo largo de su carrera, continuemos con el tema de los inmuebles habitados por unos cuantos vecinos nada convencionales. Tras escriturar el edificio emplazado en la 13, Rue del Percebe a nombre de otros dibujantes que continuaron con las andanzas de aquella comunidad de alocados inquilinos, Ibáñez, tal vez impulsado por la nostalgia, ideó otra serie de idénticas características sobre unos cimientos completamente remodelados.

Nos plantamos ahora en 1985. Recordemos que la última página de 13, Rue dibujada por Ibáñez se publicó en 1968. 17 años después, y tras el abandono de la que había sido su casa (Bruguera) durante varias décadas, el maestro se instala en Grijalbo, editorial en la que también aterrizaron monstruos del lápiz como Segura, Escobar, Raf o Martz Schmidt. En 1986 nace la revista “Guai!”, para la cual, Ibáñez crea las series Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión sin empleo, y 7, Rebolling Street, un intento de modernización de su mítica 13, Rue del Percebe, publicada en las páginas centrales de la revista y que, con toda probabilidad, es la serie más apócrifa de todas cuantas ha creado Ibáñez a pesar de que su firma siempre figuraba en todas las páginas. A continuación veremos por qué, pero vayamos por partes. Antes anotaremos algunas pinceladas acerca de este nuevo serial que llegó dispuesto a hacer las delicias de su público, tanto del que ya venía siguiendo a Ibáñez como del que estaba por venir.


 Cabecera de la serie.


Para ocupar cada uno de aquellos hogares, Ibáñez crea a nuevos personajes que harán troncharse a sus lectores, pero también rescata a viejos habitantes del anterior inmueble tras hacerles algunos retoques de cirugía estética. Así pues, aquí nos volvemos a reencontrar con la anciana de la protectora de animales, con el ladrón manazas, con el gato y el ratón, la portera del edificio, etc.

Un año después de su nacimiento, la revista “Guai!” es adquirida por Ediciones B, empresa de reciente aparición perteneciente al Grupo Zeta y que heredó todo el fondo editorial de Bruguera. La vida de esta revista se prolongó hasta enero de 1990, dejando para la posteridad un legado de 175 números y 170 páginas de 7, Rebolling Street. Más tarde, en la segunda etapa de la revista de corta vida “Yo y Yo”, aparecieron cinco nuevas entregas de esta serie, contabilizándose así un total de 175. Todas estas páginas fueron recopiladas en cuatro tomos pertenecientes a la colección “Tope Guai!” En diciembre de 2009, volvieron a reunirse todas estas historias contenidas en aquellos cuatro álbumes en uno solo, esta vez, dentro de la actual colección “Super Humor”. Pese a lo que muchos puedan pensar, este tomo número 48 no se trata de ningún integral, a pesar de que Ediciones B nos lo vendió como tal. Se anunció como una recopilación de todo el material que Ibáñez creó para esta serie, pero lo cierto es que aquí se recogía poco más de la mitad de aquellas 175 páginas que componen la 7, Rebolling Street. 





 (Imágenes: seronoser).


(Imagen: Dreamers).


Muchas son las incógnitas y misterios que sobrevuelan alrededor de esta nueva vuelta de tuerca de nuestra añorada 13, Rue del Percebe. Y es aquí donde quería llegar en párrafos anteriores.

Mis sospechas se iniciaron el día que comencé a estudiar la obra de Ibáñez, hace ya algunos años. Cuando cayó en mis manos el mencionado tomo número 48 de la colección “Super Humor”, publicado por Ediciones B, enseguida me di cuenta de que algo extraño se ocultaba en aquellas páginas y me asaltaron las dudas. ¿Realmente todas aquellas historietas eran obra de Ibáñez? Para intentar responderme a mí mismo, realicé un exhaustivo análisis de dicha obra y saqué mis propias conclusiones. Según pude averiguar, Ibáñez sólo habría dibujado (lápiz, tinta y rotulado) las tres primeras entregas, delegando el resto en manos de otros dibujantes. De lo que no tuve dudas en ningún momento fue acerca de los guiones: todos eran suyos, estaba claro. De las páginas inmediatas a estas tres que nombro es posible que Ibáñez se encargara del lápiz de alguna de ellas, o que al menos realizara bocetos aparte para guiar a los otros dibujantes, aunque estaba claro que la realización de la mayoría de aquellos dibujos ya no era cosa suya. 


 Entrega de 7, Rebolling Street realizada por Ibáñez al completo. (Imagen: seronoser).


Original de la página anterior. (Imagen: gothamnewszine).


Pero mi investigación no acabó aquí, sino que intenté ahondar aún más en el asunto. Destacar que, pese a que Ibáñez sólo estaba presente en los guiones, su firma seguía figurando al pie de cada página acreditándole como autor absoluto de cada entrega. Pero claro, revisando cada una de estas rúbricas pude comprobar que las mismas, aunque sí eran de Ibáñez, no eran originales, ya que formaban parte de la plantilla en blanco del edificio. Este pequeño dato sin importancia fue revelador para saber dónde acabó el dibujo de Ibáñez y empezó el de Juan Manuel Muñoz (su actual mano derecha) y Ramón Bernardó, dibujantes que continuaron dándole vida a esta serie sobre los guiones escritos por Ibáñez y que, como ha ocurrido otras veces, sus nombres nunca figuraron por ninguna parte. 






 He aquí una pequeña muestra de las muchas páginas de 7, Rebolling Street que se publicaron como realizadas por Ibáñez y que, realmente, no lo son. Si miramos detenidamente el dibujo de cada una de ellas, salta a la vista que hay varias manos detrás. Especial atención al tema de la firma. Como he comentado anteriormente, ya venía fotocopiada junto a la plantilla del edificio. (Imágenes: cinetvcomic).

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