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domingo, 1 de noviembre de 2015

KOKOLO, de Pont (Parte II)



Segunda entrada de las cuatro consecutivas que he decidido dedicar al personaje de Kokolo. En la semana anterior ya apunté que este simpático negrito nació en el número 85 de la revista “La Risa”, en 1955, de la mano de Francisco Ibáñez. Este autor se ocupó de su retoño a lo largo de bastantes números, hasta que llegó el momento de su marcha a Bruguera. Y Kokolo, que decidió quedarse en Editorial Marco, pasó a manos de otros dibujantes.

En la anterior entrada ya hablé de Pueyo, de quien expuse una página original protagonizada por este africano bonachón. Esta semana hablaré de Pont, otro de los dibujantes encargados de dar continuidad al personaje. Al igual que ocurrió con Pueyo, los datos que nos harán conocer la carrera de este dibujante son, a mi entender, inexistentes. Esto me ha llevado a la conclusión de que, estos dos autores, no debieron tener una carrera muy influyente en el mundo de la historieta (cómo me gustaría equivocarme).

En el presente original, Pont desarrolló una aventura bastante divertida (el jefe de Kokolo trata de buscar un cocinero con buena mano y que cobre poco), cargada de violencia (Ibáñez hubiera hecho lo mismo), pero plasmando unos personajes algo más estáticos y realizando, en algunos casos, unas posturas un tanto extrañas. En la ansiada búsqueda de ese reputado chef, Kokolo le presenta, en primer lugar, a uno de origen chino; después, a otro de nacionalidad árabe (que decía cobrar menos que el chino) y, ya por último, a uno que había sacado de su tribu (que cobraba menos que el árabe y el chino y sólo se conformaba con un poco de comida para saciar su apetito). Finalmente, e impulsado por su lado más mísero, se decanta por este último, aunque el final no es tan feliz como esperaba. Y es que claro, lo barato, al final, sale caro…



domingo, 8 de noviembre de 2015

KOKOLO, de Pont (Parte III)



Tercera página original protagonizada por el entrañable Kokolo y la segunda dibujada por Pont. Al igual que la anterior plancha del mismo autor, aquí vuelve a presentarnos una historieta muy divertida concentrada, únicamente, en una sola página.

El jefe (por llamarlo de algún modo) de Kokolo tiene la maquiavélica ocurrencia de salir a cazar avestruces (el hombre no tenía nada mejor que hacer ese día). Para ello, no inventa otra cosa que embutirse en un disfraz de avestruz para lograr pasar desapercibido. Sale a la calle ataviado con esas pintas y, cuando se dispone a dar caza al primer macho que se le cruza por el camino, el bonachón de Kokolo, haciendo aparición en escena, le hace pagar por su sanguinaria idea, eso sí, sin ser consciente de ello.

Pont nos presenta una página muy bien elaborada, con personajes algo más sueltos que en su anterior trabajo mostrado aquí hace justo una semana. Las posturas de los protagonistas de esta historia también son más comunes, y el estilo se ciñe más al creado por su mentor: Francisco Ibáñez.



domingo, 5 de abril de 2015

PORTADA PARA “LA RISA” NÚMERO 174: ¡ESOS ACREEDORES!, de Francisco Ibáñez



Como colofón final a esta especial celebración del 4º Aniversario de mi blog, quiero mostrar una auténtica pieza de museo adquirida hace escasos días. Como bien reza el encabezado que acompaña a esta entrada, el original que hago público para deleite de todo el mundo es el que se corresponde con la portada del número 174 de la revista “La Risa”. Titulada “¡Esos acreedores!”, estamos frente a una de las últimas cubiertas (por no decir la última) que el maestro Ibáñez realizó para esta mítica revista. Su participación para ilustrar las portadas de esta publicación (que llegó hasta el número 227 y tuvo 11 extraordinarios) fue bastante reducida, ya que dibujó poco más de 10.

El portadista habitual de “La Risa” era J. Rizo, quien llegó a realizar la gran mayoría de ellas. Sin embargo, a diferencia de las cubiertas, el trabajo de Ibáñez para las páginas interiores fue muchísimo más extenso, llegando a convertirse en uno de los autores estrella de Editorial Marco. Veamos unos ejemplos.

En 1955, pasó de dibujar entre una y dos páginas por número a cuatro, a finales del mismo año.

En 1956, aumenta una página más, dibujando un total de cinco. Incluso se han localizado números en los que llegó a publicar hasta siete páginas, esto se traduce a que suya era la autoría de, prácticamente, la mitad de la revista, que constaba de un total de 16 páginas.

En 1958, el trabajo de J. Rizo para las portadas ya no estaba tan monopolizado, dejando vía libre a otros dibujantes como Raf, Bono o el propio Ibáñez. Desde su entrada en Bruguera a mediados de 1957, el trabajo del maestro para Editorial Marco, lógicamente, disminuye, y es a partir de entonces cuando opta por dejar anónimas muchas de sus páginas por miedo a represalias por estar colaborando con ambas editoriales al mismo tiempo.

El número que hoy nos ocupa, el 174, fue publicado en 1961 y, al igual que todos los de esta publicación, estaba compuesto por unos interiores en blanco y negro y portada a color. Por esas fechas, que se sepa, Ibáñez ya no trabajaba para Marco, pues, como ya he comentado, se marchó a Bruguera sobre mediados de 1957, pero su buena relación con el editor de la primera editorial le permitió seguir con su colaboración hasta principios de 1960. A partir de su marcha definitiva, la editorial empieza a reeditar material ya publicado y asigna aquellos personajes a los que Ibáñez se encargó de dar vida a otros dibujantes, tales como Kito o Pont, entre otros.

Como podemos comprobar escudriñando este maravilloso original, y a pesar de corresponder a sus inicios como dibujante, el estilo de Ibáñez evolucionaría mucho hasta adoptar su inconfundible trazo actual, pero su sentido del humor y la forma de retratar las portadas no ha variado un ápice. 


 Portada original de Francisco Ibáñez para el número 174 de "La Risa".



 Indicaciones del color que, finalmente, debía llevar esta portada una vez publicada.



Portada publicada de "La Risa". Lamento no haber podido mostrar una imagen con mayor resolución.

domingo, 25 de octubre de 2015

KOKOLO, de Pueyo (Parte I)



La que redacto esta semana es la primera de cuatro entradas dedicadas a uno de los personajes más extraños y, a su vez, simpáticos de cuántos ha creado Francisco Ibáñez.

Nacido en 1955, en el número 85 de la revista “La Risa”, Kokolo es un simpático indígena que anda haciendo de las suyas a lo largo y ancho de una supuesta ciudad africana. Siempre arropado por la cálida compañía de su jefe, un cazador al que Kokolo llama amito (diminutivo de amo, supongo), sus historietas, como casi todas las creadas por el papá de Mortadelo y Filemón, están repletas de situaciones disparatadas, tergiversaciones y, como no podía ser de otra forma, violencia.

Ibáñez se ocupó de dar vida a su personaje a lo largo de bastantes números, adaptando sus aventuras a los distintos formatos (cuarto de página, página completa y doble página) por los que iba pasando esta serie.

En 1957, Ibáñez se marchó a Bruguera, pero todos sus personajes creados para Editorial Marco se quedaron en la antigua casa. Lejos de ser sepultados bajo tierra, tengamos en cuenta que algunos de ellos gozaban de gran éxito, éstos pasaron a manos de otros dibujantes, como cabe esperar, con mucho menos acierto que cuando salían de los lápices de su creador.

Uno de aquellos dibujantes encargados de su continuidad fue A. Pueyo, del que no he conseguido recabar información alguna acerca de su vida y obra. Tan sólo sé que firmaba como Pueyo y que, a diferencia de Pont (del que hablaré dentro de 7 días), su estilo era más fiel al plasmado por Ibáñez en estos primeros trabajos. Este dibujante, siguiendo la estela dejada por Ibáñez, dotó a estos personajes de gran dinamismo, alejándolos de ser unos dibujos estáticos y sin movimiento. Pueyo se tomó, incluso, la molestia de imitar su caligrafía (cabe apuntar que, en casi todos estos primeros trabajos fechados en la década de los años cincuenta, Ibáñez rotulaba sus páginas). Lo que no trato de entender es el por qué de esos extraños hombros que Pueyo le añadió al personaje, algo nunca realizado por su creador.  



domingo, 8 de enero de 2017

KOKOLO, por Francisco Ibáñez (II)



Quinto original protagonizado por Kokolo que muestro en este blog y el segundo que es obra de Ibáñez (recordemos que los tres primeros fueron dibujados por Pueyo (1 página) y Pont (2 páginas)). Este simpático hombrecillo, de buen carácter y mejores intenciones, fue creado en 1955 por las mismas manos que, dos años después, idearon a Mortadelo y Filemón, y ha sido la primera y única vez que Ibáñez ponga a un personaje negro al frente de sus hazañas inmortalizadas en viñetas.

La presente página original pasaría a la historia como otra más de las muchas que su autor dibujó de Kokolo si no fuera por el siguiente dato: fue la PRIMERA historieta publicada del personaje. Apareció en el número 85 de la revista “La Risa”, acompañada de varios chistes y tiras cómicas que nada tenían que ver con este episodio y que también fueron obra de Ibáñez. Esta primitiva aventura, que supuso el origen del personaje (historieta de pequeño formato ya que sólo estaba compuesta por 7 viñetas), fue amputada (recortada) de su plancha original y pegada sobre otra página junto a historietas y chistes de otros dibujantes, tal vez, para alguna reedición publicada a posteriori de aquel número 85. 


 Plancha original publicada en el número 85 de "La Risa".


Lamentablemente, para mi colección sólo he podido rescatar la presente historieta de Kokolo y la tira aparecida bajo ésta titulada Esquimales. Del paradero de los demás dibujos no he podido averiguar nada; tal vez gocen de la calidez aportada por las manos de otros coleccionistas o, en el peor de los casos, que no hayan sobrevivido al paso de los años, pudiendo haberse perdido para siempre. Yo sigo centrado en mi infatigable afán de búsqueda sin descanso. Tal vez, en este mundo nada se sabe, algún día me tope de narices con alguna otra pieza perteneciente a la estructura original de esta página y pueda ir completándola para formarla tal y como un día salió de las manos de su creador.


 Página original de Kokolo.

domingo, 15 de noviembre de 2015

KOKOLO, de Francisco Ibáñez (Parte IV)



Esta semana, cerramos este especial dedicado al personaje de Kokolo con una página dibujada por Ibáñez, su creador.

Tras una primera plancha de Pueyo y dos dibujadas por Pont (dibujantes que se encargaron de este personaje tras la marcha de Ibáñez a Bruguera), hoy expondré, como eje central de esta entrada y a modo de conclusión, una divertida página publicada en la revista “La Risa” en donde un jovenzuelo Ibáñez (tengamos en cuenta que creó a este simpático individuo con tan sólo 19 primaveras) hizo uso de su directo e inagotable sentido del humor.

Un cartel clavado en el tronco de un árbol pone al corriente al jefe de Kokolo sobre un inminente campeonato en el que se dará una recompensa (nada más y nada menos que una vespa) al audaz que cace más leones. Kokolo, haciendo uso de su ingeniosa habilidad, se inscribe al mismo (o eso es lo que Ibáñez nos quiere hacer creer) sin la necesidad de usar arma alguna. Esta valentía deja boquiabierto a su jefe, quien no duda en comunicarlo al resto de sus colegas cazadores. Finalmente, y alertados por el bullicio que se forma en una apartada orilla, comprueban con sus propios ojos que las intenciones de aquel supuesto héroe eran bien distintas. ¿Por qué perder el tiempo y la salud cazando leones cuando puedes matar el rato jugando unas partidas al futbolín?

P.D.: Conviene no pasar por alto la forma en que Ibáñez traza la última letra de su firma. No es lo más común que el maestro altere su rúbrica (desde su primera página publicada sigue firmando igual que hoy), pero cierto es que, alguna vez, se ha podido ver la “z” trazada de esa forma.