sábado, 13 de diciembre de 2014

LAS NORMATIVAS DE UN REVISOR CUALQUIERA (DIARIO DE VIAJE I)



Es bueno para el cuerpo y para el alma desconectar de la rutina y del entorno y perderse, de vez en cuando, por cualquier rincón del mundo dejando todo atrás. Esto mismo fue lo que llevé a cabo los pasados días 6, 7 y 8 de diciembre (2014). Aprovechando la festividad de esos días, y siempre en compañía de mi señora esposa, agarré mi pesada maleta llena de trastos y unos cuantos bultos de mano e iniciamos un largo viaje con destino a… bueno, dejémoslo en un largo viaje.

Siempre que hago una escapadita de éstas me gusta hacerlo poniéndome al volante de mi coche, pero, en este caso, echamos mano del ferrocarril. Así pues, un viaje de casi 7 horas como éste dio, como cabe esperar, para muchas cosas: charlar, comer, bostezar, comer, ver una peli (o varias), comer, echar una cabezada, comer, ir al retrete, comer, recordar batallitas, comer, marcar un itinerario de lugares a visitar, comer, estirar las piernas por los pasillos, comer, comprobar la dureza del cristal de la ventanilla con la cabeza, comer, beber (con moderación), comer y… ¡dibujar! (no sé si he dicho que también hubo tiempo para llenar el estómago). Y es que, uno de esos equipajes de mano, estaba compuesto por unas cuantas páginas en blanco, un soporte de cartón duro que haría las veces de mesa de dibujo, un lápiz y varios rotuladores calibrados de diversos grosores.

Cuando conseguí encontrar la postura más acertada y cómoda (ambas entre comillas), y colocando esa hoja en blanco sobre mis piernas, comencé a realizar garabatos sobre el papel. Rayas, rayas y más rayas, acompañadas de tachones, borrones y más tachones. Una vez abocetado todo el dibujo, llegó el momento de pasarlo a tinta combatiendo contra las “turbulencias” y la inapropiada postura. Debo confesar que me resultó imposible realizar una línea recta que pareciera una línea recta; imposible trazar un círculo que no pareciera realizado por un orangután manco… Aún así, y tratando de salvar todos estos obstáculos, conseguí acabar mi dibujo de la forma más decente posible. Y como no podía ser de otro modo, ya que me encontraba enclaustrado en un vagón, de temática de trenes.

P.D.: Sin ser consciente de ello, el chiste plasmado en la presente ilustración se hizo realidad durante el viaje de vuelta. Vamos, que se convirtió en algo premonitorio. Sólo había que sustituir el labriego con boina por una pareja de treinta y tantos y su bebé, y el carro cargado de estiércol por un carricoche de dimensiones más bien astronómicas. Al final, y tras librar una dura batalla contra la revisora (el ambiente llegó a caldearse un poquito), lograron subir a bordo el titánico carrito, el cual, tuvo que viajar en el pasillo del vagón de cafetería. Cosas de la vida…



viernes, 5 de diciembre de 2014

EL DOCTOR CATAPLASMA, de Martz Schmidt



Tras incansables y arduos intentos de ansiada búsqueda por conseguir un original de Martz Schmidt, al fin pude ver cumplido mi sueño hace tan sólo unas cuantas semanas. Gracias al “chivatazo” de un buen amigo, llegó la presente página hasta mis manos, tapando ese hueco que desde siempre había existido en mi extensa colección. Su precio: ya sabéis que no me gusta hablar de estas cosas.

Impresionante, maravillosa, inigualable, rarísima, inacabada… son sólo algunos de los muchos adjetivos que se me ocurren para describirla. Sigan leyendo, sigan, que las sorpresas no han hecho más que empezar.  




Martz Schmidt (Gustavo Martínez Gómez), quien creó este seudónimo al contraer su primer apellido y coger prestado el apellido de su abuelo francés, nació en el barrio de Santa Lucía (Cartagena, Murcia) el 3 de julio de 1922. Estudió arquitectura en la Universidad de Murcia, carrera que interrumpió para dedicarse a aquello que más le gustaba: el dibujo y la pintura.

Fue en 1949 cuando empezó a trabajar para Ediciones Clíper tras su traslado a Barcelona. Sus primeros trabajos como dibujante fueron publicados en las revistas “Nicolás”, “Florita”, “Yumbo”, “Pinocho” o “Paseo Infantil” (todas de esta misma editorial), a finales de los años cuarenta. Allí creó a Toribio y Doctor Cascarrabias, entre otros personajes. En 1951 fichó por Bruguera, formando parte de la segunda generación o generación del 57, junto a Vázquez, Ibáñez o Raf, entre otros.







Para esta nueva casa creó a varios de sus personajes más emblemáticos, que vieron la luz en las revistas “El DDT”, “Pulgarcito” o “Tío Vivo”, entre ellos: Don Danubio, personaje influyente (publicado, por vez primera, en 1951), El doctor Cataplasma (creado en 1953), Troglodito (de 1957) y El profesor Tragacanto y su clase que es un espanto (de 1959).













Durante la década de los cincuenta, Schmidt alternó su labor como dibujante con otras tareas como la escenografía o la pintura mural. A principios de los años sesenta, fundó una empresa de diseño y publicidad, a la que llamó Martz Schmidt Studio. Durante esa década, lejos de dejar de lado las historietas, siguió creando nuevos personajes para Bruguera. Ahí nacieron La pandilla Cu-Cux Plaf (creada en 1962), El sheriff Chiquito, que es todo un gallito (de 1962), y Don Trilita (de 1964).










Tras la muerte de Jorge (1921-1960), creador de Doña Urraca, y tras pasar por las manos de Jordi Bernet (hijo de Jorge, quien se ocupó de la serie hasta 1961) y Torá (quien la dibujó durante varios años en la misma década), a Schmidt se le encargó la continuación del personaje algunos años después. En 1972, apareció publicada en la revista “Súper Mortadelo” la historieta Doña Urraca en el castillo de Nosferatu, una aventura que apareció serializada y que tuvo que ser interrumpida, en la página 24, por culpa de la censura. De aspecto demasiado tétrico (el personaje de Doña Urraca ya lo es de por sí), en dicha aventura aparecían las Hijas de la noche, unas vampiresas demasiado atractivas para el público infantil de la época y para la peliaguda mano de los censores.


 Página número 1 de Doña Urraca en el castillo de Nosferatu.



 Primera aparición de las Hijas de la noche. Página 16.



 Página 24, y última.

Durante los setenta y ochenta, Schmidt continúa trabajando para Bruguera hasta poco antes de su cierre definitivo. En 1985, a causa de los graves problemas por los que atravesaba la editorial, se marcha de esta casa y entra en Grijalbo. Hasta allí traslada su serie Cleopatra, reina de Egipto, que pasa de la revista “Mortadelo” a la revista “Guai!”. Poco después empezó a trabajar con Ediciones B, editorial que continuó con las publicaciones de la ya desaparecida Bruguera. Allí creó a Deliranta Rococó





 El gran Ibáñez, siempre tan creativo...





Martz Schmidt murió en Elche el 5 de enero de 1998, a consecuencia de un cáncer de pulmón, aunque otras fuentes afirman que su defunción tuvo lugar en Barcelona en la misma fecha.




El doctor Cataplasma se publicó, por vez primera, en el número 1.139 de la revista “Pulgarcito”, en 1953. Sus aventuras eran, en su mayoría, de una única página, concluyendo siempre al final de la misma. Como el título de la serie indica, Cataplasma se dedica a la medicina, aunque también es dado a desarrollar sus dotes como científico loco. Su criada, Panchita, mujer oronda y protagonista de la serie junto al insolvente doctor, es quien lleva las riendas en todo momento.

La curiosidad de la presente página, como ya habéis podido comprobar si le habéis echado un vistazo, es que está inacabada. Confieso (y muchos coleccionistas de originales estaréis de acuerdo) que hallar planchas de Martz Schmidt es una tarea bastante complicada, y si ya nos referimos a páginas de personajes de renombre inacabadas y, por lo tanto, inéditas, ya ni os cuento. Es como encontrar un trébol de cuatro hojas o esa aguja en el pajar. Lo más curioso de todo es que, exceptuando las caras de los personajes, el resto del dibujo está completamente acabado (fondos incluidos). El doctor Cataplasma tiene la nariz y los ojos dibujados a lápiz (sin entintar) en toda la página (inclusive en el cuadro que figura colgado en las primeras viñetas), y a Panchita sólo le faltarían por entintar los ojos. El personaje que aparece vestido de astronauta en la última viñeta también tiene su rostro inacabado. La página también carece de cabecera y bocadillos, pero lo más curioso es el detalle de las caras de los protagonistas. ¿Por qué aparecen sin pasar a tinta cuando el resto del dibujo, incluso los fondos, se halla acabado? ¿Por qué una página tan bonita y detallada como ésta quedó sin publicar? Sólo Martz Schmidt debía conocer la respuesta…


 Original de El doctor Cataplasma.

domingo, 30 de noviembre de 2014

CHISTES VARIOS (SIN TÍTULO), de Francisco Ibáñez



Otro original del maestro Ibáñez que se cuela en mi museo particular y otro que forma parte de los primeros años de vida profesional del dibujante. La de hoy es una página de gran tamaño compuesta, nada menos, que por 15 chistes independientes entre sí y con el humor que desde siempre ha caracterizado a su autor como único nexo de unión. Este curioso episodio pudo publicarse en la revista “La Risa” y, como vemos, carece de título, de ahí que haya denominado el encabezado de esta entrada como Chistes varios.

No es la primera vez que Ibáñez realiza esta serie de planchas y las deja sin bautizar. Surcando entre mi colección de originales (los aún no publicados en este blog), he podido localizar otros cuántos de idéntica factura. Curiosamente, desconozco si fruto de la casualidad o no, estas páginas sin título son las más trabajadas (en cuanto a dibujo se refiere), las más detalladas y las mejor acabadas.

A continuación, os dejo con la página en cuestión. Cualquier comentario que pueda arrojar a partir de este momento estaría de más. 



sábado, 29 de noviembre de 2014

LOS SERIALES DE IBÁÑEZ: FELISA Y COLÁS



Uno de los primeros trabajos de un joven Ibáñez para Editorial Bruguera fue Felisa y Colás, una serie creada a media página y que fue publicada en la revista “Pulgarcito” en agosto de 1958, en los números 1422 y 1423. Sí señor, Ibáñez sólo dibujó un par de entregas de esta simpática pareja de pueblerinos y, que se sepa, jamás ha vuelto a reeditarse hasta que, en 2009, llegó el libro de Antoni Guiral: El universo de Ibáñez.

Es curioso ver a Ibáñez metiéndose en terrenos poco comunes en su carrera, como es, en este caso, el mundo rural, aunque, con el tiempo, éste sería un tema bastante utilizado en sus más recientes historietas de Mortadelo y Filemón y Rompetechos.

Serie dual compuesta por 9 únicas viñetas (8 si descontamos la del título), en la que vemos a un Ibáñez primerizo, pero que pone todo su empeño en hacer bien su trabajo y que evoluciona favorablemente dotando a sus personajes de mayor dinamismo y expresividad.

Una auténtica pena que el maestro no dispusiese de más tiempo para haber continuado con las peripecias de estos dos individuos que eran marido y mujer. Sus nombres: Felisa y Colás.


 Cabecera de la serie.

 Felisa y Colás.



 Primera historieta de Felisa y Colás publicada en el Pulgarcito número 1422.



 Segunda y última aparición de estos simpáticos personajes, publicada en el Pulgarcito número 1423.

domingo, 23 de noviembre de 2014

CARTAPACIO Y SEGUIDILLA: EL TALENTO DE CARTAPACIO, de Emili Boix (X), y EL FUDJI-YAMA, de R. López



Con la presente página (la número 8), damos por finalizada esta divertida y surrealista aventura que han protagonizado Cartapacio y Seguidilla. Tras este punto y final, se encierra una plancha bastante curiosa. El trabajo de Emili Boix se limita a una única viñeta, en la que el señor Bigotillo es atrapado mientras la pareja de detectives y el millonario padre de la criatura lo celebran por todo lo alto.

El resto de la página está compuesta por una gran ilustración educativa en la que se plasma el volcán sagrado Fudji-Yama acompañado de un breve texto explicativo. Esta segunda viñeta corre a cargo de R. López, un autor del que no puedo aportar ninguna información y del que no conozco más trabajo que el presente. Si alguien se encuentra en plenas facultades de arrojar un poco de luz al asunto, un servidor le estará eternamente agradecido. Disculpen mi ignorancia…



sábado, 22 de noviembre de 2014

MI COLECCIÓN DE IBÁÑEZ: 50 ORIGINALES DESPUÉS…



Hace tan sólo unos días (precisamente el pasado sábado 8 de noviembre de 2014), vi cómo mi colección de originales aumentaba de forma cuantiosa gracias a las “capturas” realizadas por un buen amigo. Dicho botín estaba formado por unos cuantos originales de Francisco Ibáñez (sí, el papá de Mortadelo y Filemón), del que prefiero no anotar cifras para no provocar desmayos, y que ayudaron a seguir ampliando mi colección ibañezca hasta alcanzar los 50 originales.

Todavía recuerdo aquella cercana fecha de 2010, cuando ofrecía lo que fuera por hacerme con algún original de este genial historietista. Mi ansiada búsqueda se prolongó durante algo más de un larguísimo año (mediados de 2011), hasta que, al final, tanta insistencia dio resultados positivos. Lo que, en un principio, parecía formar parte de algo extremadamente casual, fue, única y milagrosamente, el pistoletazo de salida de lo que vendría después. A partir de esa fecha, y una vez rota mi particular maldición, los originales firmados por Ibáñez me llovían a cántaros (un sueño para un servidor y una pesadilla para mi bolsillo). Debo admitir que no he dejado escapar ni una sola oportunidad; original que me han ofrecido, original que ha caído en mi poder. Gracias a mi debilidad, y a unos cuantos “contactos” con gran olfato, he conseguido que llegara a mis manos, sin descanso, una página tras otra, pudiendo contar en mi haber con la friolera cifra de 50 originales.

Entre éstos, se pueden contemplar trabajos de todas las épocas, aunque, en su mayoría, se contabilizan bastantes páginas de las que Ibáñez realizó para la revista “La Risa”, entre 1953 y 1958. Seriales como Kokolo, Haciendo el indio, Nicomedes Camueso, López el guardabosques, Rompetechos, Don Pedrito, Uhu y el niño Prudencio y hasta los mismísimos Mortadelo y Filemón, junto a una veintena de páginas repletas de chistes varios, conforman mi colección particular que, a día de hoy, sigue subiendo como la espuma.

Y con respecto a ir sacándolos a la luz, advierto que conviene tener paciencia. Con el tiempo podréis ir disfrutando de estas páginas, de su movimiento, de su precisión en el trazo, de sus insondables personajes, de los secretos que encierra cada una de ellas, del genial humor de Ibáñez…

Espero poder redactar, en breve, una nueva entrada similar a ésta pero celebrando la mareante cifra de 100 originales ibañezcos. Quién sabe, todo a su debido tiempo…



domingo, 16 de noviembre de 2014

CARTAPACIO Y SEGUIDILLA: EL TALENTO DE CARTAPACIO, de Emili Boix (IX)



A tan sólo una página del final, hoy toca el turno de centrarnos en la número 7. Tal y como vimos en viñetas anteriores, el malvado señor Bigotillo planea secuestrar al bebé del archimillonario señor Tramús si éste no le hace entrega de un millón de las antiguas pesetas (lo que hoy serían unos seis mil euros).

Por suerte, el padre de la criatura pone el caso en manos de Cartapacio y Seguidilla, detectives de medio pelo pero con una gran imaginación y unas exorbitantes habilidades para conseguir salir, siempre, airosos de cualquier situación. Enseguida, ambos se ponen manos a la obra ideando un ingenioso plan para capturar a su enemigo. Como cabe esperar, su invento funciona a la perfección y el señor Bigotillo cae en manos de la justicia, no sin antes, llevarse una buena colección de mamporros. 



sábado, 15 de noviembre de 2014

CRETINO 36 DIGITAL 14: SALUD, ¡YA A LA VENTA!



Desde el pasado sábado 8 de noviembre (2014), ya podéis disfrutar del último número de la revista “Cretino Digital”. Como si se tratara del estreno de una superproducción de Hollywood, esta publicación se difunde, desde el mismo momento de su salida al mercado, a nivel mundial. Así, te encuentres en el rincón del mundo que te encuentres, achicharrándote en mitad del desierto, congelándote de frío en el interior de un iglú en la Antártida, o tratando de sobrevivir a los disparos hormonales provocados por los cuerpazos caribeños, no tendrás excusa para perderte este especial número que viene cargado de las mejores historietas cosechadas (si se me permite decirlo) por los más sobresalientes dibujantes del país.




Aquí, un servidor se ocupó de la portada, la cual, ya lleva circulando por ahí desde hace varias semanas. Todo un despliegue de mala leche y humor visceral siempre envuelto en un innegable y nostálgico estilo propio de los mejores años de Bruguera.




El doctor House ya tiene su ejemplar de este número 36. ¿Y tú, lo vas a dejar escapar?


En este número, podrás leer historietas salidas de la mano de Tomeito, De La Fuente, José Luis Garrido, Rafael Iglesias, Samuel González, Julián Manzano, Chamn Cómix, Koko Parrilla, Art Molero, Elías Picaporte, Jesusito Malapersona, Santi Ochoa, The Maizo, El Petardo, Manuel Martín Parra, Javi Guerrero, Kiko Macarro, Iván Suárez, Lobo Vania, Koldo Sebastián, Roger Crunch, Félix G. Merodio, Cristina Guerrero, Bleuem, Suby Subaru, Vangripi, Raíz (the boss), Chefo y Melgares, Piba y un servidor, acreditado como José A. Ros (supongo que el dedo jugó una mala pasada).

Dicho todo esto, no me queda otra cosa que pediros que disfrutéis con las 90 páginas de este increíble número 36 (el 14 en su edición digital).

domingo, 9 de noviembre de 2014

CARTAPACIO Y SEGUIDILLA: EL TALENTO DE CARTAPACIO, de Emili Boix (VIII)



Continuamos descubriendo las distintas páginas de esta ingeniosa aventura protagonizada por Cartapacio y Seguidilla. En la que hoy nos ocupa, la número 6, el particular detective, tras librarse de esa mortífera bomba y arrojarla a los pies del que fue su contrincante dentro del cuadrilátero, consigue atrapar a éste de un modo bastante peculiar y sorprendente. Pero el representante de Horrori y jefe de todo el tinglado, el señor Bigotillo (posible antepasado de un archiconocido ex presidente al que todos conocemos), aún sediento de sangre fresca, planea un despiadado secuestro del que, por qué no decirlo, tampoco saldrá muy bien parado.

Continuará…



sábado, 8 de noviembre de 2014

UN CHISTE TARDÍO PARA LA NOCHE DE HALLOWEEN



Como bien reza el dicho: Más vale tarde que nunca. Esta ilustración debía haberla publicado hace ya unos días (antes de la noche de Halloween), pero me daba cosa hacerlo estando, aún, la página en blanco.

Hoy, con la tinta todavía fresca sobre el papel, y después de casi 6 horas de trabajo, es cuando he podido poner el punto y final a una divertida situación saturada de detalles y gags de fondo.

Realizada a un tamaño superior del que suelo trabajar normalmente, aproveché los numerosos huecos en blanco que se quedaban en la página para “rellenarlos” de bichillos parlanchines y demás decorados que han ayudado a enaltecer una ilustración realizada, por un servidor, con muchas ganas, y eso creo que se nota.

Prometí volver, y lo he cumplido.